Xi acogido con entusiasmo en Corea del Norte

Pyongyang (AFP) -

El presidente de China, Xi Jinping, llegó este jueves a Corea del Norte en el inicio de una visita de Estado que busca reforzar la alianza bilateral, en momentos en que el acercamiento entre Kim Jong Un y Donald Trump parece diluirse.

Xi fue acogido con mucho entusiasmo en el país aliado. Según la televisión china CCTV, 'centenares de miles de personas' lo acogieron a su paso por Pyongyang junto a su homólogo Kim Jong Un en una limusina descapotable.

Ambos posaron frente a las banderas de los dos países antes de sentarse a hablar en torno a una mesa, acompañados por sus delegaciones, enfocados en el programa nuclear norcoreano, que aísla al régimen de Kim a nivel internacional.

Pekín, que aplica las sanciones internacionales, sigue siendo el único aliado importante de Pyongyang.

Xi aseguró a su anfitrión su beneplácito por los 'esfuerzos' de Corea del Norte para 'mantener la paz y la estabilidad en la península de Corea y promover su desnuclearización', según informes de CCTV.

La tensión entre este país y el resto del mundo se redujo drásticamente el año pasado, tras haber alcanzado su nivel máximo a raíz de las pruebas nucleares y los misiles disparados por el régimen de Pyongyang. Pero la histórica cumbre Kim-Trump en Singapur en 2018 bajó la presión sobre éste.

Hacía 14 años que un presidente chino no visitaba Corea del Norte.

- 'Una nueva página' -

El principal periódico norcoreano, Rodong Sinmun, señaló que la visita de Xi marca 'una página nueva y duradera en la historia de la amistad' entre los dos países.

El presidente chino viajó acompañado de su esposa y de su ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, además de otros altos funcionarios.

Las principales avenidas y plazas de la capital norcoreana estaban desde hacía varios días decoradas con emblemas y banderas de los dos países.

El gigante asiático jugó un papel central en la Guerra de Corea (1950-1953) en defensa del gobierno de Kim Il Sung -abuelo del actual líder norcoreano- contra Estados Unidos.

Sin embargo, los primeros años de Kim en el poder no fueron fáciles para los diplomáticos chinos. Pekín se sumó a las sanciones internacionales para forzar a Pyongyang a abandonar su programa de armas nucleares, y las relaciones bilaterales se empañaron.

Xi y Kim se esforzaron personalmente en recomponer la relación. Aunque el líder norcoreano esperó hasta 2018 para llevar a cabo su primer viaje a China, los dos dirigentes se encontraron en cuatro oportunidades el año pasado.

Pekín percibe que Corea del Norte precisaba de los chinos para poder hablar de igual a igual con los estadounidenses. Aunque Trump prometió a Kim un fabuloso desarrollo económico en caso de que Pyongyang renuncie a su programa nuclear, Xi espera recordarle el papel central de Pekín, que absorbe nada menos que el 90% del comercio exterior norcoreano.

'Xi quiere que todo el mundo sea consciente de que puede influenciar a Kim y de que ningún acuerdo global y duradero con Corea del Norte puede concluirse sin la ayuda y la aprobación de China', estimó Scott Seaman, analista de centro de reflexión estadounidense Eurasia Group.

De cualquier manera, la prensa extranjera acreditada en Pyongyang está vetada de la cobertura oficial de la visita y no hay previsión de que los dos gobiernos emitan un comunicado conjunto al fin de la misma.

- 'Un gran proyecto' -

Para el gobierno norcoreano, la cumbre entre Kim y Xi 'servirá para mostrar a Estados Unidos que tiene el apoyo de China y para decirles que deben detener su política de máxima presión', opinó Eul-chul, profesor de la Universidad de Kyungnam, en Corea del Sur.

El contexto es más favorable a Pekín, ya que la segunda reunión entre Kim y Trump, en febrero, terminó sin acuerdos y las conversaciones entre los dos países siguen estancadas en lo que se refiere a la desnuclearización de la península coreana.

Estados Unidos insiste en que esa desnuclearización se torne realidad o al menos se ponga en marcha antes del levantamiento de las sanciones, una postura que Pyongyang rechaza de plano.

Como forma de mostrar su apoyo a su aliado, China -seguida por Rusia- bloqueó el martes en la ONU una iniciativa estadounidense para impedir las entregas de petróleo refinado a Corea del Norte.

Washington parece convencida de que Pyongyang recibe entregas ilegales de gasolina en alta mar, y ha superado su cuota asignada para 2019.

El presidente chino tiene otra preocupación, que discutirá con su homólogo estadounidense cuando ambos se encuentren en la próxima semana en Japón en una cumbre del G20: la guerra comercial sinoestadounidense.