Boris Johnson, la ambición de llegar a Downing Street propulsada por el Brexit

Londres (AFP) -

El excanciller británico Boris Johnson, que avanza como favorito para suceder a la primera ministra Theresa May, es un político controvertido que indigna a unos y seduce a otros, presentándose como salvador del Brexit para hacer olvidar sus errores y sus excesos.

El miércoles asentó su indiscutible liderazgo obteniendo los votos de 143 de los 313 diputados conservadores en la tercera ronda de las primarias. Y este jueves conocerá con que otro candidato deberá disputarse el apoyo de los 160.000 miembros del partido en una votación final en julio.

En un aparente intento de atraer a euroescépticos y moderados, en los últimos días modificó su lenguaje.

Si primero dijo no estar dispuesto a 'ondear la bandera blanca' ante Bruselas y pedir un nuevo retraso de la salida -prevista para el 29 de marzo pero aplazada hasta el 31 de octubre-, determinado a sacar al Reino Unido de la Unión Europea 'con o sin acuerdo', en un debate televisivo el martes por la noche rehusó comprometerse con un Brexit en esa fecha.

- El Brexit, ¿'algo secundario'? -

Conocido por su indisciplinada cabellera rubia y sus incendiarias declaraciones, Johnson, de 55 años, es uno de los políticos más populares del país pero también uno de los más divisivos, que atrae críticas por su retórica populista, su escasa atención a los detalles y sus contradicciones.

Así, en el referéndum de 2016 surgió como uno de los principales defensores del Brexit -a cuya victoria contribuyó ampliamente- pero solo tras realizar un inusual ejercicio.

Columnista del diario conservador The Daily Telegraph, había preparado un artículo anunciando que apoyaba la permanencia en el bloque y otro afirmando lo contrario, lo que alimentó la impresión de que su decisión escondía un cálculo político que ahora podría dar por fin resultados.

'No creo que tenga una opinión muy clara sobre el Brexit, pero tiene una opinión muy clara sobre sí mismo. Lo único en lo que Boris Johnson cree es en Boris Johnson', dijo a la AFP el exdirector general de la Organización Mundial del Comercio (OMC) Pascal Lamy que conoce a la familia Johnson desde que Boris era un muchacho que estudiaba en la Escuela Europea de Bruselas, donde su padre fue funcionario y eurodiputado.

'Una vez que llegue (al poder), querrá quedarse. Creo que el Brexit será algo secundario a su estrategia para seguir siendo primer ministro', agrega.

- El alcalde de los Juegos Olímpicos -

Nacido en Nueva York en 1964, Alexander Boris de Pfeffel Johnson, conocido popularmente como 'BoJo', quería desde muy pequeño ser 'rey del mundo', contó su hermana Rachel.

Tras estudiar en la Universidad de Oxford, en 1987 comenzó una carrera de periodista en The Times, diario que lo despidió un año después por haberse inventado unas declaraciones.

Después fue corresponsal del Daily Telegraph en Bruselas entre 1989 y 1994, favoreciendo historias que ridiculizaban las regulaciones europeas. Algunas de ellas se convirtieron en mantras para los euroescépticos, como la que aseguraba que la UE iba a regular el tamaño de las bananas o acortar los condones.

'No inventaba las historias pero siempre caía en la exageración', recuerda Christian Spillmann, que fue periodista de la AFP en Bruselas durante 'los años Boris'.

En Bruselas terminó su matrimonio con Allegra Mostyn-Owen, a quien conoció en Oxford, y se acercó a una amiga de la infancia, Marina Wheeler, que se convirtió en su esposa y madre de sus cuatro hijos.

La pareja se separó en 2018 y Johnson sale desde entonces con una mujer de 31 años, a la que según el Daily Telegraph debe una imagen más moderna y algunos kilos menos.

Fue elegido diputado por primera vez en 2001, pero adquirió rango de estrella a partir de 2008 al convertirse en alcalde de Londres, un cargo con más exposición pública que competencias, particularmente durante los esplendidos Juegos Olímpicos de 2012.

En la mente de todos quedó marcada una imagen del alcalde Johnson, atascado en una tirolina durante los Juegos de Londres y agitando una banderita mientras esperaba que le descolgaran, una situación ridícula que gracias a su carisma logró transformar a su favor.

Nombrado ministro de Relaciones Exteriores por May en julio de 2016, dimitió dos años después por su desacuerdo con una estrategia negociadora que ahora, si llega al poder, espera revolucionar.