Netanyahu intenta salvar las apariencias luego de la crisis con Polonia

Jerusalén (AFP) -

El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu intentó este martes salvar las apariencias tras la anulación de una cumbre con países centroeuropeos por una disputa con Polonia acerca del Holocausto, reuniéndose con los líderes de los tres restantes: Hungría, Eslovaquia y República Checa.

Netanyahu recibió en Jerusalén a sus homólogos eslovaco, húngaro y checho, pero su colega polaco --cuarto miembro del 'grupo de Visegrado'-- brilló por su ausencia.

Los países del grupo de Visegrado debían celebrar este encuentro en Israel, el primero fuera de Europa, y con Netanyahu como anfitrión.

El primer ministro israelí había sido invitado en julio de 2017 a participar en una cumbre del grupo en Budapest y en ella se fijó una nueva cumbre, con Netanyahu, en 2018 que finalmente se pospuso un año.

Junto al eslovaco Peter Pellegrini, Netanyahu no se mostró incómodo por los sucesos de los últimos días.

Al mismo tiempo, Varsovia hizo saber que seguía esperando una disculpa del gobierno israelí luego de sus acusaciones de antisemitismo proferidas en público.

La cumbre, que debía ser para Israel un logro diplomático, se convirtió en un nudo de problemas.

La reunión fue reemplazada por discusiones bilaterales y un almuerzo compartido por los cuatro jefes de gobierno presentes, lo que plantea interrogantes sobre el momento en que estalla la controversia, sus eventuales móviles electoralistas a dos meses de las legislativas en Israel y, más allá, sobre la estrategia israelí hacia la Unión Europea (UE).

- Declaraciones 'racistas e inaceptables' -

El nuevo capítulo de roces entre Polonia e Israel comenzó el jueves, al margen de una cumbre internacional sobre Oriente Medio en Varsovia, con declaraciones de Netanyahu consignadas por la prensa, pero nunca confirmadas oficialmente, sobre la implicación de los polacos en el exterminio de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial, y sobre el antisemitismo en Polonia.

Varsovia alzó el tono y los servicios de Netanyahu sacaron un comunicado según el cual sus palabras fueron deformadas por los periodistas, ya que 'hablaba de polacos, y no del pueblo polaco o de Polonia'.

El primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, decidió entonces cancelar su participación y enviar a la cumbre de Jerusalén a su ministro de Relaciones Exteriores.

El asunto parecía que podía cerrarse allí. Pero el domingo, el ministro de Relaciones Exteriores israelí, Israel Katz, nombrado ese mismo día, embarró la situación al hacer unas declaraciones que hicieron descarrilar la cumbre.

Katz declaró al canal i24News que 'numerosos polacos colaboraron con los nazis y, como lo dijo (el ex primer ministro israelí) Yitzhak Shamir, 'los polacos maman el antisemitismo en la leche de sus madres''.

Morawiecki consideró estas declaraciones como 'racistas e inaceptables'. A pedido de Polonia, la cumbre del grupo de Visegrado fue pospuesta hasta la segunda mitad del año, señaló Eslovaquia que preside el grupo.

- 'Precio a pagar' -

La cumbre del grupo de Visegrado daba a Netanyahu la ocasión de reivindicar un nuevo éxito diplomático, luego de la reunión internacional sobre Oriente Medio en Polonia, que calificó de 'histórica' debido a la convergencia de puntos de vista, según él, entre Israel y los países árabes respecto a Irán.

Netanyahu se acercó a los gobierno de Europa central, que son abiertamente críticos con las políticas de la UE. El objetivo es quebrar la unidad de una UE crítica de la ocupación y colonización por parte de Israel de los Territorios palestinos, estiman los analistas.

Es 'muy lamentable' cuestionar las relaciones con países 'muy amigos' de Israel en momentos en que éste se disponía a marcar un 'nuevo avance (diplomático) importante', dijo a la AFP Zvi Ravner, embajador israelí en Varsovia entre 2009 y 2014.

Ravner se interroga sobre lo que llevó al canciller israelí a hacer declaraciones 'inútiles', que causaron 'bastante daño'.

La luna de miel entre Netanyahu y algunos gobiernos de Europa central plantea interrogantes.

Se podría reprochar a ministros como Katz ignorar las acusaciones de antisemitismo de las que son a veces objeto esos gobiernos, sobre todo antes de las legislativas del 9 de abril, señaló el analista Jonathan Rynhold.

La pelea con Varsovia es 'el precio a pagar' para Israel que busca mantener buenas relaciones con 'regímenes que amenazan a sus ojos a la diáspora judía', analiza Rynhold. 'Esto plantea un punto de interrogación sobre toda la estrategia israelí para Europa'.