Las iraquíes abren negocios en Mosul por desafío o necesidad

Mosul (Irak) (AFP) -

Bajo el yugo de los yihadistas las iraquíes necesitaban la autorización del padre o del marido para tomar iniciativas pero ahora, muchas por necesidad y otras por desafío, abren negocios en Mosul, decididas a cambiar las mentalidades.

Mucho antes de que los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) se apoderaran en 2014 de esta gran ciudad del norte del país, las costumbres y el conservadurismo ya se interponían en su camino.

Los tres años de 'califato' autoproclamado por los yihadistas las limitaron todavía más. Tenían que cubrirse de negro de pies a cabeza y no podían salir de casa ni hablar libremente en la calle.

Una tienda como la de Um Mustafá nunca hubiera podido ver la luz. 'Comercio de Um Mustafá e hijos', proclama en letras rojas la fachada de su ultramarinos.

Vestida de negro en señal luto por su marido, ejecutado por los yihadistas, esta iraquí de 27 años cuenta con una clientela en su barrio de Al Faruq pero le ha costado lo suyo.

'Al principio me miraban mal pero no cobro ninguna pensión y no me ha quedado más remedio que abrir una tienda', para alimentar a mis hijos Mustafá, de seis años, y Muhaymen, de cuatro, cuenta ella a la AFP.

- Cabeza de familia -

En Irak el hecho de que las mujeres trabajen no está bien visto por todos. El 66% de los jóvenes son favorables pero entre las personas de más edad sólo lo aprueban el 42%, según un sondeo de la ONU.

Como consecuencia de ello, sólo el 14% de las iraquíes trabajan o buscan activamente un empleo, en comparación con el 73% de los hombres. En el sector privado, representan el 2% de los empleados, según la misma fuente.

El nivel de desempleo, oficialmente de 10,8% en Irak, es más alto en las provincias que hasta hace poco estaban en guerra o bajo el control de los yihadistas, como Nínive, cuya capital es Mosul.

Las guerras que devastan el país desde hace casi cuatro décadas han dejado cientos de miles de muertos e inválidos, además de provocar muchos divorcios. En la actualidad en uno de cada diez hogares iraquíes el cabeza de familia es una mujer, señala Naciones Unidas.

Para las mujeres, 'Um Mustafá, que tuvo que arreglárselas sola para cubrir sus necesidades, tendría que ser un modelo a seguir', según Adel Zaki, un vecino que suele comprar en su tienda bombones o jugos de fruta.

Dania Salem, con un diploma de la facultad de economía de Mosul, no necesitaba ganar dinero pero cuando huyó con su familia de Mosul por la llegada de los yihadistas descubrió su vocación.

En Erbil, la capital del vecino Kurdistán, la joven de 23 años trabajó en una floristería donde le enseñaron a hacer ramos de flores.

De vuelta a su ciudad, en agosto pasado abrió una tienda que ha sido un éxito. 'Para mí era más bien un desafío, una forma de reforzar el lugar de las mujeres en nuestra sociedad en plena transformación desde la liberación' hace año y medio, aseguró a la AFP.

- 'Un primer paso' -

De hecho, desde que los yihadistas fueron expulsados de Mosul, la ciudad vive un boom cultural. Cada vez más mujeres trabajan o abren negocios.

'Esta tienda es un primer paso y tengo otros proyectos para más tarde', afirma Dania.

Para ser empresarias otras mujeres necesitan obligatoriamente una ayuda del Estado, advierte Rim Mohamed, activista de los derechos de las mujeres en Mosul.

'Hay que garantizar sus derechos sociales, la creación de empleo y su lugar en la vida cultural y política', afirma a la AFP.

Mensaje recibido, asegura Jalaf al Hadidi, encargado de planificación en el consejo provincial.

En cuanto la provincia de Nínive haya recibido 1.000 millones de dólares de los presupuestos iraquíes 'se otorgarán microcréditos de cinco a diez millones de dinares iraquíes (entre 3.700 y 7.300 euros)', principalmente 'a jóvenes, chicos y chicas', promete.