Cerca de 350 obreros han muerto trabajando en los últimos 20 años en Panamá

En los últimos 20 años han muerto 343 personas en proyectos de construcción en Panamá, diez de las cuales han perdido la vida este año, lo que demuestra que en las obras aún hay retos pendientes en materia de seguridad, indicó hoy el ministro panameño de Trabajo y Desarrollo Laboral, Luis Ernesto Carles.

 "Es cierto que en los últimos años han muerto un menor número de personas, pero el objetivo es que no muera nadie", indicó Carles en un acto celebrado en un rascacielos en construcción con motivo de la clausura de una campaña que busca concienciar a los trabajadores sobre sus derechos en materia de seguridad en las obras.

La campaña "¡Una muerte, un paro!", organizada por el poderoso Sindicato Único Nacional de Trabajadores de la Construcción y Similares (Suntracs), "manda un mensaje muy claro a los empleadores de que las normas de seguridad tienen que cumplirse", afirmó el ministro.

Entre esas normas, apuntó, se encuentra la denominada Ley 67, que obliga a las empresas a tener un oficial de seguridad en los proyectos en obras y que fue aprobada en 2008, en pleno "boom" de la construcción en Panamá.

El sector de la construcción es uno de los motores de la economía panameña y en 2016 acaparó el 14,9 por ciento del producto interno bruto (PIB) del país, uno de los más dinámicos de la región con una expansión económica del 5,4 por ciento en 2017.

Sin embargo, la construcción lleva decreciendo desde hace varios años y en el primer trimestre de 2018 la actividad privada en el sector cayó un 48 por ciento en comparación con el mismo periodo del año pasado.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que alrededor 317 millones de personas son víctimas de accidentes de trabajo cada año en todo el mundo y que 2,34 millones de personas mueren debido a accidentes o enfermedades profesionales.

En Latinoamérica, según el organismo internacional, se registran 11,1 accidentes mortales por cada 100.000 trabajadores en la industria, 10,7 en la agricultura, y 6,9 en el sector de los servicios.