Los siete legendarios de Uruguay que jugarán su tercer Mundial en Rusia

AFP | Son los siete alumnos predilectos de Óscar Tabárez y en Rusia-2018 participarán en su tercer mundial al hilo con Uruguay. Sus fortalezas son la esencia de un equipo dispuesto a dar en la Copa del Mundo un nuevo salto de calidad.

Muslera se adueñó del arco de la Celeste rumbo a Sudáfrica-2010 y sin sobresaltos mantuvo su lugar.

La regularidad y sus pases largos buscando al poderoso ataque celeste son el sello de un golero que si juega los tres partidos de la serie se convertirá en el futbolista uruguayo con más partidos en mundiales con 14 presencias.

"Vamos con el corazón a llegar hasta la final", auguró el golero en la antesala de la Copa del Mundo.

Su juego es la marca registrada del equipo: férrea defensa y capacidad táctica para aniquilar el fútbol rival.

Guerrero incansable, perfeccionó su juego en el Atlético de Madrid del 'Cholo' Simeone y llega a Rusia con 32 años a coronar una carrera de lujo.

Alumno predilecto de Tabárez, el lateral del Porto llega a Rusia con el récord de mayor número de partidos jugados con la selección (125) y la meta de apoyar, quizás desde el banco, a las nuevas piezas del equipo.

Las lesiones son su karma y el dinamismo que imprime a la salida de Uruguay su sello.

Sus constantes cambios de equipo en el fútbol italiano sembraron dudas sobre el futuro de su carrera que renació con su llegada a Lazio y la confirmación de su participación en Rusia.

El 'Matador' del París Saint Germain llega a Rusia en su mejor momento. Pagó derecho de piso, jugó en el mediocampo cuando así lo requirió el entrenador y llega a Rusia dispuesto a romper redes en una dupla atacante de oro que va por la gloria en este Mundial.

Encontró la calma y su lugar en el mundo junto a Lionel Messi en el Barcelona y va por redimirse de la ya legendaria mordida que lo sacó por la puerta de atrás de Brasil-2014.

Es el hombre gol de la Celeste y el preferido de una afición que lo defendió a capa y espada.

En la antesala a la Copa advirtió: "A pesar de cambiar algunos aspectos, mi forma de jugar va a ser la de siempre, la misma, porque vivo así el fútbol. Soy así, nadie nunca me regaló nada y he aprendido desde chico a disputar cada pelota".

El portero del Vasco Da Gama es el suplente eterno en el arco celeste. Su compromiso con el equipo y su humildad para aceptar su lugar son sus armas para seguir esperando una oportunidad para saltar al arco en un Mundial.

 

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