Nueva Zelanda y Australia lamentan el abandono del Campeonato de naciones

Wellington (AFP) -

Las federaciones neozelandesa (NZR) y australiana (RA) de rugby lamentaron este jueves el abandono del proyecto de Campeonato de las naciones, prueba anual que debía enfrentar a las mejores selecciones del planeta a partir de 2022, y prometieron proseguir con sus esfuerzos 'para el desarrollo del rugby'.

'Había problemas serios pendientes de solucionar, como las cuestiones de ascensos/descensos, pero la Federación neozelandesa siempre mantuvo su compromiso con la búsqueda de un diálogo para tratar de resolver estas dificultades por el bien del rugby', declaró el jueves el director general de la NZR, Steve Tew.

'Buscamos un modelo que tuviese en cuenta las demandas de los aficionados pero también el bienestar de todos los jugadores y que permita reforzar la potencia comercial de nuestra competición, asegurando a las otras naciones la posibilidad de unirse', añadió.

'Continuaremos nuestro trabajo detallado sobre este asunto y proseguiremos nuestros debates positivos con nuestros difusores', declaró la directora general de la Federación australiana, Raelene Castle, en un comunicado.

World Rugby anunció el miércoles el abandono de su proyecto, apoyado por un mínimo garantizado de cerca de 7.000 millones de euros en 12 años, que debía reunir a partir de 2022 a doce equipos nacionales tres de cada cuatro años, es decir, todos los años en los que no hubiera Copa del Mundo.

Por un lado los que participan en el Torneo de las Seis Naciones, por otro los del actual Rugby Championship, a los que se añadirían Japón y Estados Unidos.

Las selecciones de los mejores equipos debían disputar once partidos por año, de febrero a noviembre, antes de una fase final (semifinales y final) para los cuatro mejores.

El sindicato internacional de jugadores, pero también las ligas francesa (LNR) e inglesa (PRL), principales empleadores de los jugadores profesionales en Europa, han sido los principales opositores al proyecto del World Rugby.

Los jugadores de las Islas del Pacífico (Fiyi, Samoa, Tonga), reunidos en un sindicato (PRPW), también habían criticado el proyecto, estimando que la competición privaría a sus países de partidos contra los mejores equipos. Habían pedido incluso un boicot del próximo Mundial de Japón (20 septiembre-2 noviembre).