Kawhi Leonard, el Thanos de la NBA

Oakland (Estados Unidos) (AFP) -

En la archifamosa 'Avengers: Infinity War', el icónico Thanos chasqueó sus dedos y acabó con la mitad del universo. En la NBA, el alero Kawhi Leonard estiró sus eternos brazos para dar a Toronto el primer anillo de su historia y, al mismo tiempo, acabar con la segunda dinastía de su carrera.

'Soy inevitable', esgrimía el enemigo de los Vengadores para justificar sus actos.

'Témanle, huyánle. Al final el destino siempre llega'.

Y Leonard llegó.

En 2014, entonces con los San Antonio Spurs, Kawhi terminó de presentarse en sociedad con 29 tantos en el tercer juego de la Final ante los Miami Heat, liderando tres triunfos al hilo que consagró por última vez al increíble trío de Tim Duncan, Manu Ginóbili y Tony Parker y terminó con la dinastía de LeBron James, Dwyane Wade y Chris Bosh, quienes buscaban su tercer anillo seguido.

El alero, con entonces 22 años, ganaba su primer MVP de la Final y cambiaba el panorama de la liga él solo. Este jueves hizo lo propio frente a los Golden State Warriors. Media década después.

- Aniquilador de dinastías -

Leonard y los Spurs terminaron con aquellos Heat, que buscaban el triplete y su lugar en la historia. LeBron regresó a Cleveland y los de Florida nunca se repusieron.

Con él, los texanos no volvieron a levantar el trofeo pero siempre aspiraron a él... hasta que sufrió una grave lesión frente a los Warriors en el primer juego de la final de la Conferencia Oeste en 2016 cuando dominaban la contienda en un Oracle Arena que lo vio coronarse de nuevo tres años después.

A partir de ahí, la relación entre el equipo texano y el jugador se deterioró, la confianza se resquebrajó y el verano boreal de 2018 hizo las maletas rumbo a Toronto. Ya sin su trío histórico, su sucesor también dijo adiós y San Antonio, posiblemente la franquicia del deporte estadounidense más laureada de las últimas dos décadas, vivió un punto y aparte.

Los Warriors han sido su última víctima. Con su fama de robot a cuestas, sin sentimientos ni emociones dentro de la pista, como Thanos, Kawhi exterminó a Golden State sin parpadear.

Chasqueó sus dedos y, con una serie histórica, dejó a los de Oakland sin su cuarto anillo en cinco años y, posiblemente, a las puertas de una desintegración que parece casi inevitable.

- ¿Y ahora, qué? -

El alero convirtió a Toronto en un candidato instantáneo al título con su llegada y demostró que se merece un lugar en el Olimpo del básquetbol por su eficiencia ofensiva y su voracidad defensiva.

Y es que Kawhi se unió a una exclusiva lista con una postemporada para recordar, siendo el tercer máximo anotador en unos Playoffs en la historia con 732 por detrás de Michael Jordan (759 en 1992) y LeBron James (748 en 2018), y el sexto en superar los 700, ya por delante de Hakeem Olajuwon (725 en 1995), Allen Iverson (723 en 2001) y Shaquille O'Neal (707 en 2000).

Su impacto en ambos lados de la pista lo ha convertido en un jugador único. Su aversión a los focos y su desinterés por ser la típica estrella, también.

'Más que nada, una vez lo vimos al principio de temporada, supimos que nuestro techo como equipo era muy alto', resumió el técnico de Toronto, Nick Nurse, tras su triunfo en el cuarto partido.

'Ha jugado increíble', reconoció por su parte entonces Stephen Curry.

Kawhi provocó la 'fuga' de James de Miami. Ahora podría hacer lo propio con Kevin Durant o Klay Thompson. Pero la liga sigue mirándole a él, cuyo futuro también es incierto: acaba contrato el 30 de junio y puede decidir si echa raíces en Canadá o, como predicen, volará a Los Ángeles para jugar en los Clippers.

Toda la NBA tiembla. Como con Thanos, el futuro está en sus dedos.