El deporte femenino se impone en el Kurdistán y permite ganar a Irak

Erbil (Irak) (AFP) -

Sin sus corredoras procedentes del Kurdistán, que son mayoría, el equipo nacional iraquí de ciclismo femenino, basado en esta región autónoma, no iría muy lejos. La capital del deporte femenino en Irak no está en Bagdad, sino en Erbil.

En las tres provincias de este territorio del norte de Irak, autónomo desde 1991, todo, desde las infraestructuras hasta el dinero, está disponible, aseguran deportistas, entrenadores y administrativos del país.

En las otras 15 provincias el deporte femenino existe pero le cuesta encontrar financiación, dotarse de equipos e incluso reclutar.

Para Randy Metti, entrenador de las jugadoras de voleibol del club Akad Ankawa de Erbil, campeón de Irak, se trata de una cuestión de mentalidad: 'El Kurdistán es más abierto que las provincias del sur', donde las tradiciones y las costumbres tribales siguen estando muy presentes, asegura.

Él, por ejemplo, siempre ha apoyado a su esposa Mirna, de 25 años, quien regresó hace un mes al club de Akad Ankawa, ahora con su niña de siete meses en brazos.

'Me lo desaconsejaron seis meses después del parto, pero yo le dije a todo el mundo que lo retomaba', asegura la joven a la AFP. 'Para mí es imposible no hacer deporte'.

- Apoyo familiar -

Ya sea en las competiciones nacionales o internacionales, predominan las iraquíes originarias del Kurdistán.

Las jugadoras de voleibol de Akad Ankawa suelen ser convocadas por el equipo nacional para disputar competiciones fuera de las fronteras iraquíes.

Durante el campeonato árabe de ciclismo, en septiembre en Argelia, las iraquíes lograron el bronce en relevos con tres kurdas entre las cuatro corredoras. Además, Hadir Noama logró el bronce en la contrarreloj y Mazda Rafiq, la plata en individual.

Esta última, de 20 años, entrena desde hace cinco buscando cumplir un sueño: 'Desde que soy pequeña quiero representar a Irak en una competición de ciclismo'.

Y ahora el sueño es realidad, gracias 'al apoyo y el ánimo de mis padres', celebra.

Si las familias del Kurdistán están tan predispuestas a inscribir a sus hijas en actividades deportivas es también porque los estadios y los gimnasios son verdaderos lugares de socialización, señala Jaled Bashir, miembro de la Federación de Voleibol.

'El hecho de que dispongan de restaurantes y de espacios de ocio anima a las familias a venir a apoyar a las jugadoras', afirma Bashir.

Además de ser atractivas, estas instalaciones también permiten a los clubes invertir y desarrollarse. En el resto de Irak, los equipos solo pueden contar con las ayudas del ministerio de la Juventud y Deportes, más simbólicas que otra cosa.

Las cifras hablan por sí solas: el campeonato nacional de voleibol contaba este año con 11 equipos femeninos de un total de 15, en los que los otros cuatro eran de Bagdad, señala Bashir.

- Equipos y entrenadores -

En básquet, Irak cuenta con cuatro equipos kurdos femeninos, frente a los siete del resto del país. 'Es una proporción importante que refleja bien hasta qué punto es dominante el deporte femenino kurdo', asegura Wasen Hanun, de la Federación de Básquet.

Sin embargo, hasta los años 1980, cuando Irak se sumió en varios conflictos y el embargo internacional afectó seriamente sus infraestructuras, todas las provincias contaban con clubes deportivos femeninos.

La violencia, las milicias y el conservadurismo acabaron con estos equipos, mientras que el Kurdistán se libró en gran parte de estos enfrentamientos.

En la actualidad, además de 'numerosas infraestructuras y centros de entrenamiento específicos', la región autónoma cuenta también con 'entrenadores experimentados', explica Bashir, de la Federación de Voleibol.

El club de ciclismo femenino de Diwaniya, en el sur de Irak, ha apostado por recurrir a dos deportistas kurdas para las competiciones, a las que acuden desde Solimania, donde se entrenan el resto del tiempo.

'Son mejores y el club sabía que con ellas podría obtener un buen resultado', explica a la AFP Sayed Salim, de la Federación de Ciclismo.

Las tres medallas logradas en Argelia en septiembre no hicieron más que corroborar esta idea.