Nadadores gazatíes se entrenan en aguas turbulentas

Beit Lahia (Territorios Palestinos) (AFP) -

Unos treinta chicos y chicas palestinos se zambullen en el mar, más preocupados por la gloria olímpica que por la contaminación del agua. Integran, posiblemente, el único club de natación mixto de la Franja de Gaza.

Las condiciones son lejos de ser las ideales para estos jóvenes de entre 11 y 16 años, ellos con el torso desnudo y short blanco y rojo por encima de las rodillas, ellas con camisetas de colores de manga larga y 'leggings' que cubrean hasta los tobillos, y con los cabellos sueltos cuando no llevan puesta la gorra de baño.

En este principio del otoño (boreal), el mar Mediterráneo, agitado bajo un cielo azul, no es adecuado para el entrenamiento. Falta material de natación y los 'detritus' cubren toda la playa.

En Beit Lahia, al igual que todo a lo largo de los 40 kilómetros de costa que bordean la Franja de Gaza, se necesita coraje para desafiar la olas llenas de resaca y contaminadas por aguas residuales.

Pero, ante la falta de piscinas públicas en el enclave palestino situado entre el Mediterráneo, Israel y Egipto, a los jóvenes nadadores no les queda otra opción, según su entrenador, Amjad Tantish, vestido con una camisa a cuadros y tocado con un sombrero de fieltro.

'Nos falta el equipamiento más básico, máscaras de buceo, patas de rana o trajes de baño. No contamos con ninguna financiación', señaló, interrumpiendo la sesión en que sus alumnos practican abdominales sobre la arena y repiten en el aire los movimientos de natación antes de lanzarse al agua.

El club es una imagen que refleja la situación de un territorio que paga un alto precio por el conflicto israelo-palestino.

El movimiento islamista Hamas, que controla Gaza, sus aliados e Israel han librado tres guerras desde 2008. Este último país somete a Gaza a un riguroso bloqueo.

Además de sufrir guerras, escasez y pobreza, los habitantes de Gaza también deben vivir en un medio ambiente degradado y peligroso.

A causa del racionamiento de la electricidad y la falta de infraestructuras de saneamiento, se vierten diariamente en el mar 100 millones de litros de aguas residuales, sin tratar o apenas tratadas, según la ONU.

En los peores lugares, en medio de un paisaje marítimo que podría ser idílico, el agua es de un color marrón repugnante.

Más del 95% del agua corriente está contaminada. El consumo de agua no potable constituye la principal causa de mortalidad infantil, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). La ONU estimó recientemente que la Franja de Gaza está por 'implosionar'.

- Sueños olímpicos -

Por su parte, Israel justifica el bloqueo por la necesidad de contener a Hamas, la organización islamista que controla el enclave, a la que considera 'terrorista' y acusa de desviar los fondos de ayuda internacional para comprar armas.

Israel, que controla todas las fronteras de Gaza, excepto la del sur con Egipto, ha incautado docenas de trajes de neopreno y otros equipos de buceo destinados al territorio. Su ejército frustró durante la guerra de 2014 un ataque palestino de efectivos armados llegados por mar.

Para los gazatíes que aún quieren practicar natación, el agua de la playa de Beit Lahia es la menos contaminada, según expertos.

Es aquí donde el equipo de Tantish entrena varias veces a la semana. Sus pupilos sueñan con participar en los Juegos Olímpicos de Tokio-2020.

El entrenador no se hace mayores ilusiones. Obtener el permiso de Israel para salir de Gaza es muy poco probable y viajar a través de Egipto sigue siendo algo muy aleatorio.

En teoría, 'hay muchas oportunidades para participar en pasantías de entrenamiento o competiciones en los países árabes, pero viajar sigue siendo un obstáculo mayor', se lamenta.

El Comité Olímpico Palestino envió seis atletas, incluidos dos nadadores, a los Juegos de Rio de Janeiro-2016, aunque no cumplían con los requisitos (deportivos) mínimos. Y ninguno era de Gaza.

Uno de los nadadores gazatíes, Abdel Rahman, de 15 años, aspira a convertirse en 'un héroe y terminar en el primer puesto en competiciones internacionales'.

Por otra parte, las actividades mixtas son raras en el conservador enclave, sobre todo en el deporte. Tantish, de 42 años, dice que hasta hace poco 'era inaceptable', pero el comportamiento está cambiando. El 30% de sus alumnos son chicas.

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