La llegada de los españoles equilibró las fuerzas en la Ryder Cup

París (AFP) -

Tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos había ganado a Gran Bretaña todas las ediciones de la Ryder Cup (salvo la edición de 1957) hasta que la apertura del torneo a los golfistas europeos equilibró las fuerzas, gracias sobre todo a la llegada de los españoles, liderados por Severiano Ballesteros.

- El dominio estadounidense

La historia casi centenaria de la competición con la que sueñan todos los golfistas comenzó con un igualado pulso entre británicos y estadounidenses en sus primeras ediciones, hasta el conflicto armado de los años 1940.

Así, entre 1927 y 1937, cada equipo ganó las ediciones que se disputaron en su territorio, hasta que los estadounidenses se impusieron como visitantes en 1937, en Southport con Walter Hagen.

Tras una década de interrupción por la guerra, la competición regresó en 1947, dando paso a un periodo muy largo de dominio de los norteamericanos, que ganaron 14 de las 16 siguientes ediciones (con una victoria británica y un empate).

Ante el dominio de los jugadores de la PGA, los británicos parecen impotentes y tocan fondo en 1967, con la mayor derrota jamás registrada en el torneo: Seis victorias y cinco empates por 21 triunfos de los norteamericanos. Una humillación.

Con jugadores tan talentosos como los legendarios Arnold Palmer, participante en seis ediciones entre 1961 y 1973 (una de ellas como jugador/capitán en 1963) o Jack Nicklaus, con seis participaciones también desde 1969, los estadounidenses parecen imbatibles.

Palmer, fallecido en 2016, ganó 22 partidas, por ocho derrotas y dos empates, con un total de 23 puntos, una marca de referencia junto a los 25 puntos que sumó para los europeos el inglés Nick Faldo (1985, 1987, 1995 y 1997).

- La apertura a Europa

El equipo británico se fue abriendo progresivamente. A partir de 1953, jugadores irlandeses integran el grupo, siendo Harry Bradshaw el primer irlandés en ser alineado, pero no fue hasta 1973 cuando el nombre del equipo pasó a ser oficialmente Gran Bretaña/Irlanda.

Pero esta 'ayuda' irlandesa de los Bradshaw, Christy O'Connor, Jimmy Martin, Hugh Boyle, Eamonn Darcy y John O'Leary se reveló insuficiente para invertir la tendencia.

Ante el dominio apabullante de Estados Unidos y para buscar el equilibrio entre los dos equipos en momentos en los que el torneo pierde interés entre los aficionados, norteamericanos y británicos acuerdan en 1977 autorizar a los jugadores no británicos a tomar parte en la Ryder Cup. El equipo de Europa acaba de nacer.

'Jack Nicklaus trabajó mucho en favor de la apertura del equipo británico a los europeos. Notó que la Ryder había comenzado a perder interés con el dominio estadounidense', recuerda Sébastien Brochu, periodista de Golf Magazine y autor de un libro sobre la 'Historia del golf'.

Así, en 1979, Europa, en su debut como tal, cuenta en su equipo con un joven español de 22 años, un tal Severiano Ballesteros, que en los años 1980 y 1990 se convertiría en uno de los mejores jugadores de todos los tiempos.

Otro español, Antonio Garrido, forma parte también de un gran equipo europeo, pero no fue suficiente para el equipo del Viejo Continente, que volvería a perder en White Sulphur Springs (Virginia occidental).

La España de 'Seve', que participará en todas las ediciones de la Ryder entre 1979 y 1995 (excepto la de 1981), se convierte en la clave de la 'reconquista' europea, que se impone cuatro veces en ese período.

Con toda lógica, España se convertirá en el primer país que albergue el torneo (fuera de territorio británico o norteamericano), con la edición de 1997 disputada en Sotogrande, con nuevo triunfo europeo, la primera en la que participó Tiger Woods, con solo 21 años.

Y quién mejor que Ballesteros para capitanear a un equipo europeo que cuenta con solo cinco jugadores británicos de los 12 y derrota a los estadounidenses gracias sobre todo al alemán Bernhard Langer, vencedor de dos Masters de Augusta (1985 y 1993).

Este cambio da sus frutos: los europeos se imponen en 10 de las 19 Ryder Cup disputadas desde 1979, entre ellas la mítica victoria en Medinah (Illinois) en 2014, en las que sólo dejaron ocho triunfos a los estadounidenses.

En 2018, Europa contará con dos españoles, dos suecos, un italiano y un danés por cinco ingleses y un norirlandés. Y su capitán, Thomas Björn, es danés.