Stefanos Tsitsipas, el nuevo héroe griego

Roger Federer ha sido el gran ídolo de Stefanos Tsitsipas durante toda su vida y este domingo ambos se medían en el Abierto de Australia: el joven griego, llamado a ser uno de los grandes nombres en un futuro cercano, eliminó al mito suizo en ese cruce de octavos de final.


En las paredes de la habitación de Stefanos, el rostro de Federer acompañó su día a día en sus años de infancia y adolescencia, plasmado en carteles y fotografías.


"Es una leyenda de nuestro deporte", afirmaba ya al término de la tercera ronda ante ese siguiente duelo ante su ídolo. "Estoy muy emocionado por ese partido", se ilusionaba entonces, sin imaginar cuál iba a ser el resultado de ese pulso.


Este ateniense de 20 años se soltó el pelo de su melena para devorar, como un león hambriento, al actual número 3 del mundo, que cumplirá 38 años en agosto.


Tsitsipas demostró en la pista de Melbourne los argumentos que han sustentado su ascensión en el tenis masculino, donde es decimoquinto del mundo.


Su gran eclosión llegó en 2018, el año en el que logró una primera final, en el torneo de Barcelona. Luego jugó otra final en el Masters 1000 de Canadá en agosto y un primer título ya en la cita de Estocolmo en octubre.


"Siempre he pensado que me llevaría más tiempo llegar. Pero he trabajado duro y no es una sorpresa para mí", estimaba, seguro de sus capacidades, este deportista de físico espigado y atlético (1,93 metros de altura, 85 kg) hace apenas unos meses.

 

 

Pero no sólo el físico está detrás de su éxito.


"Stefanos está adquiriendo una gran fuerza mental, sobre todo gracias a las victorias difíciles que ha conseguido", estimaba recientemente a la AFP su padre, Apostolos Tsitsipas.


En 2015 entró a trabajar a la Academia Mouratoglou, una auténtica fábrica de campeones en la Costa Azul francesa, pero Apostolos siempre ha estado al lado de su hijo y tiene un papel fundamental en su carrera.


"Hay una conexión muy especial" entre padre e hijo, admite Stefanos, para quien la familia es el pilar de su vida.


Apostolos, entrenador de tenis en un club de Glyfada -periferia acomodada de Atenas-, es un loco del deporte, pero también la madre de Stefanos, un extenista profesional en la Unión Soviética. Julia Salnikova, hija de un campeón olímpico de fútbol, es otro ejemplo de la cultura deportiva que impregna el día a día de la familia.


El secreto es "fijar objetivos gradualmente y responsabilizar al jugador para hacerle progresar", repite Apostolos Tsitsipas.


Stefanos, primero de cuatro hermanos, tuvo sus primeros éxitos importantes en 2016, año en el que ganó en la categoría júnior de dobles en Wimbledon y donde llegó al primer puesto mundial en la categoría de jóvenes.

 

 

El joven Stefanos, que en cuartos de Australia jugará contra el español Roberto Bautista, parece no haber encontrado todavía su límite.


Su trayectoria tiene hasta una etiqueta en redes sociales, que Stefanos usa en forma de marca, #TsitsiFast, de la contracción de "Tsitsipas" y "Fast" (rápido en inglés).


Muy activo en Twitter, tiene también web propia y un canal de YouTube, que utiliza para desvelar aspectos de su vida. En vídeo, traslada a sus hinchas de torneo en torneo.


"De una cierta forma, el tenis me ha educado (...) Intento hacer otras cosas para divertirme", explica en uno de sus podcasts titulado "A Greek Abroad" (Un griego en el extranjero).


En su cuenta de Instagram desvela su talento con la fotografía con el sobrenombre "Steve the Hawk" (Steve el Halcón).


Un pájaro que "captura todo y que es muy rápido", explica Tsitsipas para justificar la elección de ese animal.

 

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