El cielo de Singapur se despeja antes del GP de Fórmula 1

El cielo de Singapur amaneció este viernes relativamente despejado, después de pasar varios días cubierto por una espesa capa de humo debido a los incendios...
  • Miembros del equipo del finlandés Valtteri Bottas (Mercedes) cambian los neumáticos durante un entrenamiento previo al GP de Singapur, el 19 de septiembre de 2019
Singapur (AFP) |

El cielo de Singapur amaneció este viernes relativamente despejado, después de pasar varios días cubierto por una espesa capa de humo debido a los incendios en Indonesia, y la calidad del aire mejoró en la ciudad justo para recibir el Gran Premio de Fórmula 1 que se celebra este fin de semana.

Según la agencia nacional del medioambiente, el índice de calidad del aire era "moderado" y la visibilidad mejoró. Sólo una ligera capa de niebla cubría la ciudad este viernes.

Por primera vez en tres años, la calidad del aire alcanzó esta semana en Singapur un "nivel nefasto para la salud", lo cual suscitó miedo entre habitantes y turistas que llegaron a la ciudad para asistir a la cita automovilística.

Sin embargo, la mejora de las condiciones atmosféricas podría ser temporal porque el viento podría cambiar de dirección y hacer venir hacia Singapur la espesa capa de humo que viene de Sumatra.

Si se considera necesario, los espectadores del Gran Premio podrán comprar máscaras de protección y también está prevista una asistencia médica especial, anunció la oficina de turismo.

Desde hace semanas, el fuego devasta las selvas tropicales de Sumatra y Borneo. Estos fuegos en Indonesia avivaron las tensiones diplomáticas con Malasia y Singapur, que sufren los efectos de la nube toxica provocada por el fuego.

En Malasia e Indonesia, miles de escuelas tuvieron que cerrar esta semana, al igual que varios aeropuertos de Borneo, afectados por la falta de visibilidad.

Los incendios en el archipiélago indonesio se producen todos los años, pero este año fueron más importantes debido a una estación seca particularmente larga e intensa.

Los incendios han devastado 328.000 hectáreas de tierra desde principios de año y son los peores desde 2015.

Muchas veces, los fuegos son provocados de manera ilegal para limpiar terrenos deforestados con vista a la siembra.

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