Su dedicación lo llevó al éxito y al respeto

  • B.Perea | El periodista Álvaro Alvarado.
  • ML | Junto a su familia.
  • ML | En su restaurante con clientes.
Karoline Santana |

Un espacio  irremplazable   deja  Álvaro Alvarado,  tras su salida del noticiero  Telemetro Reporta.  Han sido muchos años dedicados a informar, por lo cual el periodista decidió bajar el ritmo  de trabajo y dedicarse a otros negocios y actividades.  


¿Cómo se describe?
Tímido, pero cuando estoy haciendo mi trabajo no lo soy. A veces, hasta sufro de pánico escénico. Me gusta bromear con mis allegados. Siento que no conocen a la persona que cocina, canta, toca la guitarra y va a la iglesia.


¿Cómo nació el interés por ser periodista?
Cuando llegué del interior a la ciudad  en 1985, intenté estudiar en la Universidad Tecnológica y no me fue bien. Yo no quería estudiar allí, sino que,  en esa época se estudiaba medicina, ingeniería o leyes, y por eso cursé un semestre en Ingeniería Industrial. Después,  descubrí que había una carrera de periodismo en la Universidad de Panamá. A mis 17 años  trabajaba en Radio Provincias en Chitré.


¿Admiraba a algún colega?
Seguía los pasos y en muchas ocasiones trataba de imitar a grandes como: Justo Fidel Palacio, Julio Miller, Arquimedes “Fat” Fernández, Hernán Botello e Iván Molina Mola.


¿Cómo fue el salto a la televisión?
En 1990, cuando tenía 22 años, se presentaron dos vacantes para televisión en Medcom. Inicialmente no me querían dar la oportunidad, porque no era una pieza importante para la emisora.


Ahora que mira hacia atrás, ¿qué piensa?
Que valió la pena todo el trabajo. Siempre tuve disciplina y en esta carrera aprendí a madrugar, llegar temprano y quedarme doblando turnos. Hasta pasé hambre.


¿Qué anécdotas  recuerda?
Hubo un accidente aéreo en Darién donde murieron decenas de personas y me tocó montarme en un helicóptero al que le tenía miedo y regresarme a la ciudad con los cuerpos en bolsas negras.
En Darién comí puerco de monte en el desayuno y pescado guisado cuando no estaba acostumbrado a este tipo de comidas y tomé chicheme de palmito, el cual era muy grasoso.


¿Cómo empezó su vida de empresario?
Hace 12 años nació la idea de querer abrir un restaurante de comida típica, porque me gustaba ir a la fonda El Ciruelo en Los Santos. Mi primer restaurante fue Culantros y hace tres meses abrí  Allá Onde Uno.


¿Qué es lo  complicado de ser empresario?
Es muy difícil contratar a personal que se comprometa, pero es lo más complejo y con el tiempo,  uno se aprende a manejar.


En su casa ¿qué le gusta cocinar?
Hago costilla de cerdo, sopa y arroz con guandú, pollo o puerco.


¿Qué son para usted los amigos?
Los hermanos que tengo por fuera. Los puedo contar con los dedos.


¿Cuál es su comida favorita?
Arroz con guandú y gallina guisada, con plátano y sancocho.


¿Qué tipo de libros le gusta?
Obras de autobiografía y de temas políticos. 


¿Cuál es su autor favorito?
No tengo, porque creo que en todos hay un aprendizaje.


Dijo que le gustaría escribir un libro, ¿de qué tema sería?
Estoy un poco indeciso si escribo mis anécdotas dentro del periodismo, sobre mis mejores entrevistas o una novela del periodismo en Panamá con nombres ficticios.

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