Francisco renueva la fe en Panamá

Calor, sol radiante y horas de espera no menguaron la alegría de miles de católicos y cristianos apostados en la Vía España, desde la altura de La Roosevelt, para ver al papa Francisco, cabeza de la Jornada Mundial de la Juventud, quien caída la tarde de hoy, tocó por primera vez tierra panameña.

 

 

Gente de Guatemala, Puerto Rico, Bolivia, Perú, República Checa, Canadá, Brasil, Argentina, Panamá y muchos países más, se pegaban lo más que podían a los bordes de seguridad para gritar "Benvenido a Panamá", "Está es la juventud del Papa" y "He aquí la sierva del señor", el himno de la JMJ.

 

Algunos vendieron comida, hicieron rifas, otros llegaron caminando hace un mes y aguantaron cualquier necesidad, todo valió la pena, para ellos, esta experiencia es tan reconfortante, que cualquier sacrificio valió la pena.

 

La brisa fresca de la tarde estuvo en complicidad con la velada, el sol bajó en el momento en que Francisco tomó el papamóvil. Lágrimas, risas, pañuelos a lo alto, cualquier objeto era propicio para vitorear al sucesor de San Pedro, que levantaba su mano como muestra de agradecimiento por tanto cariño.

 

No hubo un espacio desolado, el público acompañó al Santo Padre durante todo el recorrido que culminó en la Policía de Ancón, donde otra vez cambió de auto y se retiró a la Nunciatura Apostólica  en Panamá.

 

Tamboritos con "Viva Panamá" y demás cantos de alegría siguieron sonando en la avenida, la gente no se movió, siguió la celebración porque el país ha sido bendecido una ve más, el Papa nos ha traído felicidad.

 

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