EDITORIAL: Las transiciones de gobierno y su sentido

Que los periodos gubernamentales tengan una duración determinada entre fechas precisas no parece razón suficiente para que hasta el último momento se emitan disposiciones con alcances que trascienden el tiempo mencionado.

 

Después de cinco largos años disponibles para expedir decretos ejecutivos de la naturaleza que fuera, sorprende que en sus postrimerías literales la administración saliente busque establecer normas de alcance duradero como, por ejemplo, en materia migratoria y más concretamente sobre el régimen de concesión de permanencia de residencia para extranjeros.

 

¿Era algo inaplazable y que no pudiera adoptarse con la mesura que un tema de importancia tal amerita? ¿Cómo, también, aumentar porque sí los efectivos asignados al acompañamiento de los exgobernantes, cómo si se tratara de un asunto de seguridad nacional o de interés público? ¿Qué nuevas sorpresas nos aguardan en las horas que faltan para entregar el poder?

 

Tal vez de eso se trata: agotarlo hasta que este se extinga, sin que lo hecho tenga razón distinta al mero capricho, o por un objetivo del que después se sabrá.

 

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