Una prueba para la democracia

La democracia panameña afronta una gran prueba cuando la justicia electoral ha de decidir sobre la competencia de un aspirante sui generis a cargos de elección, cuyos derechos deben ser respetados como los de cualquier otro ciudadano. La sujeción a las normas que definen la existencia plena de un Estado de Derecho es condición insalvable para asegurar tanto el interés general de la sociedad, como las garantías fundamentales de quien es acusado de agraviarla.

Por ello es saludable permitir que las instancias respectivas actúen sin obstáculos en el marco de sus responsabilidades. Flaco favor se les presta cuando para presionarlas en una dirección determinada se recure a la estridencia pública, que solo consigue llamar la atención sobre las formas, desconociendo las realidades de fondo.

 


Es de anticipar que el resultado no responderá a las expectativas de unos u otros, pero la sociedad terminará por entender que justamente la vida en democracia consiste en el apego a la justicia.

 

 

 

 

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