El "milagro" de Singapur

Los 5 millones de habitantes de Singapur enfrentan medidas radicales si infringen la ley.

La pena de muerte castiga el tráfico de drogas y el homicidio. Los azotes se aplican en al menos 40 delitos, además se prohíben comportamientos que resultarían cotidianos en Panamá.

 

Mascar chicle, abrazarse en público, mostrar comportamientos homosexuales, fumar en lugares públicos o cruzar la calle a nuestro antojo puede terminar en una grave multa.

Esto sostiene al país insigne en desarrollo educativo y económico. ¿Valdrá la pena tanto rigor?

 

mario lara
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