EDITORIAL : El narcotráfico y las drogas en Panamá

De forma subrepticia, como un cáncer que en breve tiempo adquiere carácter de terminal, las drogas se han enquistado en la vida del país, convirtiéndose en un miembro de cientos de hogares panameños.

En cárceles de Chiriquí hay familias enteras presas y en Panamá una abuela, la hija y la nieta están detenidas por narcotráfico.

La información la aporta a este medio el propio director de la Policía Nacional, quien destaca una criminalidad en avance de la mano tenebrosa de las drogas, la cual a su vez entrelaza crecientes hurtos y homicidios por ajustes de cuentas.

De puente para el tránsito de estupefacientes, en pocos años pasamos a ser lugar donde se asienta su comercialización y uso locales en gran escala.

Lo más dramático del caso, tal como lo confirma la experiencia trágica de muchos países, es que al mismo tiempo decrece la edad de los jóvenes arrastrados a su consumo.

Podríamos decir que estamos a tiempo de salvar a nuestra sociedad de un cataclismo por cuenta de este flagelo, pero para ello necesitamos políticas de prevención aplicadas desde edad temprana en nuestros centros educativos, convertir a los padres en aliados de una cruzada así, y combatir con energía y castigar con pleno rigor a los traficantes.

Mirar para otro lado o imaginar que aquí nunca va a ser como en otras partes, es simple suicidio.

 

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