EDITORIAL : La nueva migración

El desplazamiento interno humano en búsqueda de mejores oportunidades de vida acarrea consigo presión demográfica sobre los grandes centros urbanos, los que además de no ofrecer siempre respuestas a los problemas de los que llegan, ven agravados los de quienes ya residen en ellos.

De igual modo, los lugares que sufren migración ven limitada la oferta de mano de obra y, en consecuencia, su interés como área productiva.

La fórmula de solución, en ambos casos, es el establecimiento de focos regionales de desarrollo, capaces de arraigar a las gentes en su suelo mediante la generación de oportunidades y facilidades que desanimen su éxodo masivo.

En muchos países del mundo sus divisiones geopolíticas compiten entre sí para atraer empresas generadoras de riqueza y empleo, mediante estímulos a la inversión tanto nacional como extranjera.

La provincia de Chiriquí, de la mano de la empresa privada y de otros sectores organizados, lleva a cabo en la actualidad, con la asistencia de organismos internacionales, un gran programa de planificación y proyección de desarrollo que bien puede ser replicada con éxito en otras zonas del país.

Eje transversal de este esfuerzo es el empoderamiento de las comunidades locales en la adopción de las estrategias más aconsejables para su progreso.

Esto, que forma parte de un concepto de descentralización sabiamente comprendido y aun mejor ejecutado, debe ser objeto de consideración en los programas de gobierno que presenten los candidatos a la presidencia de República en las elecciones de 2019.

Quienes así lo hagan, demostrarán la amplitud de visión que tienen acerca del destino futuro de Panamá.

 

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