Primero hay que llegar y después vemos

El título de esta columna no es de mi autoría. Es una frase cajonera que tienen, en su léxico, cientos de precandidatos a cargos de elección popular, la mayoría postulados en los partidos.

Los partidos políticos dejaron de ser, a partir de 1994, organizaciones políticas con estructuras ideológicas, programas y planes basados en el servicio público para convertirse en poderosas maquinarias electorales y fábricas de clientelismo y favores.

En ninguna de campaña hay,todavía, un compromiso para acabar con prácticas corruptas, y eso sí que preocupa.

JAMES APARICIO
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