Editorial: El derecho y el Estado de derecho

Resulta inimaginable la vida en la sociedad contemporánea sin la existencia de los abogados al igual que sin los médicos.

Los primeros defienden el ejercicio de las garantías fundamentales por parte de los individuos y acompañan a estos en sus trámites legales.

Con independencia de la suerte que corran sus casos ante los tribunales, y de la naturaleza de las causas que los condujeron a estos, los ciudadanos tienen en sus defensores la confianza de que sus argumentos serán escuchados.

Pero recientemente toma cuerpo en el país la tendencia peligrosa de satanizar la profesión de abogado, al atribuirles las prácticas o conductas de aquellos a los que asisten legalmente.

Es algo que debemos evitar por la saludad misma tanto del Derecho en su expresión de Estado como piedra fundamental de nuestra vida institucional.

Que haya casos en que profesionales de la rama se aparten de las normas y principios que los rigen y obligan, no es razón para generalizar estigmatizándolos a todos.

Y es responsabilidad de los que ostentan título tan honroso, dignificarlo con desempeño tan que sea motivo de orgullo para la sociedad toda.

 

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