No es un show, es noticia

La llegada al país de un expresidente panameño esposado es un hecho sin precedentes. Minimizar ello, con el argumento de que los reportes periodísticos han sido torpes, es cerrar un ojo frente al torbellino que se cierne sobre la justicia nacional.

La foto de Martinelli aterrizando en Tocumen junto a marshals quedará en la historia, sin importar si la causa se dirima a favor del exgobernante. Y mientras las apreciaciones saltan del ridículo festín heroico al brutal ajusticiamiento, la era democrática ya registra uno de sus grandes y polémicos capítulos.

Mario Lara
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