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Joyas, emulan a la realeza

David Córdoba, folclorista, considera que a nivel nacional la pollera santeña es la más reconocida, pero cada región tiene la suya.

Destaca que con el pasar de los años las personas varían sus gustos, antes las marcadas eran las solicitadas, en la actualidad, las zurcidas caladas cuyo costo es excesivo, son las favoritas, la cual toma alrededor de un año de labor.

Por los precios elevados del traje típico, las istmeñas prefieren utilizar la camisola (parte interna de la pollera sin arandela) y las regionales de gala, son las más usadas por las mujeres.

Lujo y opulencia

Existen cinco tipos de polleras actualmente: faena o trabajo (montuna, basquiña y camisola) y de gala (zurcida, sombreada, marcada).

Melvin Espino, vestuarista, explicó que la pollera de gala es la más popular en Panamá, tiene origen en Los Santos. Resaltó que siempre se utiliza para representar el país en certámenes.

En cuanto a los tembleques, los más utilizados son los de perlas, swarovski y de cristales.

Destaca que hay que tener un especial cuidado al momento de colocarle las joyas a las empolleradas, ya que cada una tiene su historia.

Manifiesta que ahora las personas han unificado la cantidad de prendas, lo que no debe suceder. Lo ideal son 12 cadenas o más, sin embargo, hay collares que son complicados de conseguir y costosos (abaniquera y amuleto).

“Antes habían collares que servían para limpiarse las uñas y rascarse los oídos”, dijo Córdoba.

A su criterio lo más difícil es hacer el peinado, porque debe quedar el partido recto y los moños ordenados.

Historia de las joyas

Aunque no se ha hecho un estudio de la evolución de las alhajas, Córdoba resaltó que en un principio la pollera se utilizó con pocas prendas, pero debido a la evolución del traje, se fue agregando más joyas.

La más panameña de todas es la cadena chata, que va rematada en una cruz de caravaca o una moneda coronada.

Cadena bruja, nombre que se deriva porque el tejido se le mueve, es abierta, tiene un broche y campanillas al final.

La guachapalí o collares de brillo porque las plaquitas de oro están hechas para que resplandezcan, están rematadas en un pescadito que sirve para limpiarse las uñas y la otra mitad para limpiarse los oídos.

El escapulario, cola de pato y el rosario se adaptaron por el cristianismo.

La más costosa es el cabestrillo, que es un cordón de monedas que representan las órdenes que le daban a personas muy importantes de Francia, España e Italia.

Entre más monedas tiene es más costosa.

La abaniquera se usó en las cortes europeas y se empezó a introducir al país, ya hay orfebres que las fabrican en Panamá.

La media naranja asemeja los gajos de estas frutas cuando se pelan.

Las cadenas que más se pueden repetir son: las brujas abiertas, las solitarias, los cabestrillos.

Karoline Santana
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