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AFP | En pocos segundos, un empleado de la empresa informática Cellebrite puede extraer todos los datos de un teléfono bloqueado. Un servicio que ofrece a sus clientes un mundo de posibilidades, pero que preocupa a los defensores del derecho a la privacidad.

La firma tiene contratos en más de 115 países y muchos de sus clientes son entidades estatales, saltó a la palestra en marzo pasado.