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El paso de Otto nos dejó lecciones que deben aprenderse al pie de la letra para no repetir lo que no se hizo.

Las víctimas obligan a las autoridades, ciudadanos y sociedad civil organizada a preguntarnos con mucha seriedad si existe el compromiso cívico de ver las amenazas de la naturaleza como algo con lo cual tendremos que coexistir si queremos salvar vidas y salir lo mejor librados.
Hay que mejorar la coordinación y las comunicaciones. Aún estamos a tiempo.