Comienza la farsa

A partir de hoy el país entra en parálisis por la celebración de las fiesta del Carnaval.

En la capital, donde se invierten importantes recursos públicos, el jolgorio perdió su atractivo y su esplendor.

Eso ocurre porque el Estado asumió el control y el financiamiento, el cual debería compartir con la empresa privada, sobre todo la del turismo, hotelería, transporte, alimentos y bebidas, que son las más beneficiadas.

Hay que copiar el exitoso modelo de Herrera y Los Santos.

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