Algunas precisiones

La tragedia de Antón vuelve a poner en el tapete los serios problemas que existen en el transporte público.

La modernización tiene que pasar por radicales ajustes y una legislación estricta y severa para que conductores particulares, privados o al servicio de empresas de transporte de personas o carga, cumplan con requisitos máximos para garantizar la seguridad de los pasajeros, conductores y de los peatones.
Quedarse de brazos cruzados es totalmente irresponsable.

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