¿Y nuestros viejos?

Para nuestros viejos las opciones, después del retiro, son pocas.
No existen centros de esparcimiento, áreas para ejercitarse cuando se llega a la tercera edad o para que sicólogos, siquiátras y médicos de cabeceras atiendan a quienes dieron sus mejores años a la productividad laboral y también de manera personal. El MIDES, la CSS y los ministerios de Salud y Trabajo, en conjunto con los gremios de la empresa privada, tienen que voltear, con firmeza, la mirada hacia los retirados.

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