¿Y la mano dura?

En la lucha contra la delincuencia hay dos corrientes. Una propone incorporar a los delincuentes con programas sociales intensos, ayudas monetarias y puestos de trabajo.

Un grupo menos optimista con la resocialización apuesta por la mano dura para arrinconar a los líderes del crimen local y destruir sus fuentes de financiamiento y blanqueo de sus capitales.

Crece el número de panameños que exige mano, operativos sin descanso y un acoso a todos los delincuentes

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