¿Es más fácil ser malo?

Los sonados casos de corrupción que agobian al país han puesto a los panameños en el medio de una discusión terrible, pero real.
Ya no se trata de saber quién es el más honesto, sino quién es el más corrupto.

La politización de la justicia, el clientelismo de la clase gobernante y una impunidad rampante han distribuido el lodo, sin dejar a ningún sector afuera.
Tengo fe en un acto valiente de la justicia para que aquellos que se robaron los dineros públicos, vayan a juicio y paguen con la cárcel.

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