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¿Persecución política?

Me molesta, hasta la indignación, el argumento de algunos miembros de Cambio Democrático (CD) de la trillada “persecución política” como defensa ante las graves acusaciones o investigaciones que, sobre casos de presunta corrupción, pesan sobre algunos de ellos o exfuncionarios del Gobierno anterior.
A mí y, casi con mucha seguridad, a la mayoría de los panameños nos parece una endeble base con la que pretenden defenderse y con la cual no creo que puedan convencer a muchos. ¿Persecución?

Ahora no recuerdan cuando su “líder”, el autoexiliado expresidente Ricardo Martinelli, amenazaba con sacarle un dossier a quien fuera en contra de sus órdenes o cuando insultaba a a cualquiera través sus redes sociales.

Pese a la queja casi diaria, ni abogados, ni quienes llevan la voz cantante en las protestas que han protagonizado, han podido encontrar, ni por supuesto, presentar las pruebas de lo que argumentan y denuncian: “persecución política”, pero ¿de qué tipo?

Estoy seguro, de que si llegan a leer este escrito, sé que dirán que le hago el mandado a Varela o a alguien de su entorno, pero sepan que jamás he estado inscrito en partido político alguno, no soy admirador de corrientes políticas ni del PRD, ni del panameñismo y menos de CD.

De hecho, en una entrevista en la Presidencia de la República, a inicios del Gobierno de Martinelli, con el secretario de Comunicación del Estado de aquel entonces, se me ofreció un puesto en un ministerio con la condición de inscribirme en CD, pero rechacé la oferta. Jamás necesite pertenecer a un grupo político para buscar el sustento de mi familia.

Vuelvo al tema de las protestas y vigilias por los “presos políticos”, como también le llaman a los detenidos preventivamente, supuestos responsables de la pérdida de nuestros impuestos.

El Ministerio Público ordena detener preventivamente a quienes se tienen indicios reales de haber cometido un delito. Dudo que un abogado que ejerza como fiscal ponga su carrera en juego sólo por el ánimo de arrestar a alguien, si no se tiene la certeza de que cometió alguna irregularidad.
Así que, los CD’s y sus adláteres deben cambiar el dicurso, pues deberían dirigir esas energías a explicar las graves acusaciones en contra de algunos de ellos o procurar que ese seudo líder, regrese a aclarar las cosas ante la justicia.

José Somarriba Hernández
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*Editor en Metro Libre

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