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Es muy agradable llegar a un lugar decir buen día y que te respondan o que alguien llegue donde estés y te salude con buena tarde o buena noche. De esto queda poco, rara vez se practica. La gentileza debe ser una regla de protocolo, sin importar cuáles sean las condiciones de la persona o las circunstancias.

Interactuar con la sociedad cada vez es más complejo, algo que debería ser sencillo, se ha convertido en un campo de batalla. Si bien no es fácil trabajar, viajar y vivir juntos porque cada persona es diferente; algunos competitivos, con poca paciencia, rencorosos; en otras ocasiones quienes se sienten cansados, de mal humor, enfermos, felices hay que saber tener bondad para sobrellevar la rutina diaria sin entrar en conflicto con los demás y sobre todo tener un poco de amabilidad.

Una simple sonrisa, un tono de voz amable, un interés genuino por ayudar, una mirada cordial o un gesto de simpatía, son todos signos de benevolencia y consideración que renuevan la fe en los seres humanos. La cortesía es una forma de comunicación interpersonal que transmite nuestros más finos sentimientos. Por el contrario, el comportamiento rudo, la actitud grosera y la negación de un favor, son actos que provocan reacciones agresivas.

Tristemente la sociedad moderna vive de prisa, preocupada y muy ocupada para poner atención a las necesidades del corazón. Cuando se sale por las avenidas se siente como si nuestra época y cultura están penetradas por la violencia y la agresividad, porque las personas no son capaces de pedir permiso o disculpas, en ocasiones te empujan como si fueras un objeto y ni siquiera se detienen a preguntar si te lastimaron o a ofrecer disculpas.

En las personas que van en sus autos también se nota la casi poca o nula cortesía, pues hasta sacan a relucir armas o se bajan de sus autos a discutir simplemente porque el otro conductor no se detuvo o lo rebasó desordenadamente. Incluso con los peatones son poco considerados cuando deben cederle el paso.

Nadie quiere tomarse un minuto para ser amable con los otros conductores. Como bien lo dijo Theodore Roosevelt, expresidente de EE.UU., “la cortesía es un gesto de dignidad, no de sumisión”. Por lo tanto, debemos ponerlo en práctica así conviviremos mejor como sociedad y nada perdemos, por lo contrario, ganamos como individuo.

Thailyn Jiménez
TJimenez@metrolibre.com