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Tomemos conciecia

A menudo nos encontramos paralizados ante la pregunta: ¿qué puedo hacer yo, en mi vida diaria, para ayudar al planeta? No es fácil. El cuidado del medio ambiente es un asunto global, como se ve claramente con el cambio climático, sin ir más lejos, pero las acciones deben ser locales. Por otra parte, no sirve de nada que unos traten de llevar una vida ecológica si otros no lo hacen, sean empresas, Gobiernos o particulares.

El cuidado del medio ambiente no entiende de color político, ni de clases sociales, ni de países ricos o pobres porque nos afecta a todos, algo que muchos líderes mundiales, políticos y empresarios se niegan a ver. Todas las facetas de nuestras vidas están relacionadas con el medio ambiente: desde la alimentación al transporte, pasando por el uso de la energía o la gestión de los desechos. Precisamente sobre esto último quiero hablar, la basura. Esto forma parte de una batalla constante que se ve a diario en las comunidades.

Mientras unos hacen la tarea de recolectar los desperdicios y arrojarlos en los lugares indicados, otros no tienen consideración y arrojan la basura en las calles, ríos o quebradas, afectando al entorno y provocando estancamientos que derivan en inundaciones en muchas viviendas cuando caen fuertes aguaceros.
Otro problema son las quemas de herbazales y de cables para sustraer el cobre, además de la tala de árboles. Tanto el primero como el segundo, provocan enormes columnas de humo, lo que termina ocasionando contaminación. La práctica de la quema de estos cables despide un humo altamente tóxico y, por ende, dañino para el medio ambiente y, sobre todo, para las personas que están expuestas a su inhalación.

En la vida diaria, cada persona debe responsabilizarse de la energía que consume, la acumulación de los desechos, así como el consumo del agua y el cuidado de los alimentos que son imprescindibles dentro de cada seno familiar.

Es lamentable recorrer algunos barrios, muchos de ellos sin un depósito para recolectar la basura, lo que hace que las personas se vean obligadas a tirar los desechos a orillas de calle, mientras los conductores hacen malabares al volante para esquivar las bolsas.

Esto provoca que los sedimentos atraigan las ratas y otras alimañas. El Gobierno central junto a las autoridades de los diferentes distritos y los moradores deben crear un plan para el cuidado ideal del ecosistema.
*El autor es periodista en Metro Libre.

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