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El diálogo nacional en Venezuela es la última oportunidad de hacer entender a los organismos internacionales y a los venezolanos que la MUD carece de una operatividad seria.

Cuando un país se cae a pedazos es insensato que se esgriman argumentos tan banales como la falta de información y la convocatoria, tal vez el ego de algunos responsables antes de decir que son dirigentes. La MUD y el Gobierno juegan a la política.

La Conferencia Episcopal por petición de Roma convoca a una primera conversa sobre el daño que se le está haciendo a los niños, a los enfermos, a los que salen de madrugada a hacer colas y, sobre todo, a los que sobreviven. A una mesa de diálogo. Y no van.

Por otro lado, el silencio administrativo. Temor a un referéndum.

¿Qué se creen estos hijastros de la República? ¿Quién les dijo que el país es de ellos? ¿Cuáles son las condiciones cuando hay hambre? ¿Qué están esperando? ¿En cuál escenario quieren hablar?

La MUD no nos representa, no en Margarita, ni en la tierra de Torrijos si Panamá se hubiera propuesto como mediador. Ni en España, ni en la República Dominicana. No se pueden poner condiciones para acabar con la hipocresía, la mentira. Y la cobardía. Se puede ceder a dialogar cuando ves a los hogares y a tus hermanos con menos oportunidades hacer cola para comprar un pan.

Los actuales políticos son una vergüenza y, por lo tanto, debe existir una tercera vía. Alguien que les diga sin tanta ambición por el poder y sus dinámicas que se debe encontrar un punto en común.

Es el momento de flexibilizar las posiciones o ponderar las alternativas no frente a nuestro destino institucional, sino como nación hemos estado sometidos a decisiones políticas. Los gestos de los derechos por encima de los deberes.

Una tercera vía que resuelva entre nosotros los que elegimos y que no elegiremos más a la ignorancia, ni al cinismo, ni al ego, ni a la falta de comunicación de la derecha, ni de la izquierda. No cambia un país con un cambio de gobierno. La pobreza es mental, la escasez es moral, para no insistir en la comida que nos hace tanta falta a los venezolanos de ya esta tercera vía que se esta formando.

*El autor es abogado.

Ricardo Corro Paolini
ricardocpaolini@gmail.com