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El obispo panameño José D. Ulloa una vez más hace una crítica contundente a la corrupción como endemia nacional. Más allá de su valerosa homilía recuerda a todos los panameños las secuelas inhumanas de practicar cualquier tipo de corrupción.

Utiliza una pequeña metáfora del Papa Francisco cuando habla del” pan sucio”, que llevan a los hogares, los corruptos. Ese mensaje quizás entró y salió del cerebro (sobre todo la amígdala cerebral) de los asistentes y de quienes hayan leído sobre el tema.

Llama la atención que cuando se hacen fuertes críticas a la corrupción, no es noticia destacada por algunos medios. Observen y analicen cada uno de ellos. Hay excepciones. Eso indica que respetan las diferencias creencias religiosas o no les conviene esa prédica cívica.Ellos sabrán. Igual algunos no destacan con entereza las desigualdades socio económicas de el mundo y Panamá. Son muy reservados.

Se erigen como defensores de la democracia pero solo en temas que a ellos les conviene. Otro temita del momento, es la devolución de la segunda partida del décimo tercer mes desviada primero a proyectos de viviendas y luego al Programa de Invalidez ,Vejez y Muerte, hasta retornar a sus beneficiarios: los trabajadores.

El decreto que establece el XIII mes, #221 de l971, con claridad establece que esa partida es para el trabajador y luego introduce el parágrafo de la segunda partida para programa de viviendas. Se hicieron otras reformas hasta volver al trabajador sus tres décimos , con exposiciones de motivo que reconocían injusticias en esos pagos .No sé si las viviendas se construyeron y el Banco de los Trabajadores, Como se redactó en una de esas revisiones.

Si se es legalista puro, cuando conviene, se podría explicar la posición del MEF. Sin embargo, ese mismo Decreto (221) es portador de una paradoja, para llamarle así, cuando reconoce las tres partidas para el trabajador y luego toma la segunda para proyectos de viviendas.

Creo que el espíritu de este décimo es que llegase en su totalidad al trabajador, como ayuda directa a sus penurias, aún existentes y quizás peores. En ese entonces existían al menos el Ministerio de Trabajo y Bienestar social que sería en principio el encargado de estas construcciones con su presupuesto. No sé cuánto de los miembros de la Junta Provisional de Gobierno aún viven, pero es interesante preguntarles por esa “tésis-antitésis”. Reconocemos que la sumas alcanzan varios millones, que si se buscan con detenimiento aparecen. Solo es hacer prioridad. Y ahorrar en gastos innecesarios.

Si esta esperanza acrecentada por la reciente decisión de la Asamblea desaparece, más allá del costo intangible, habrá otro de costo social.
Reflexionen gobernantes y juristas.

Eduardo A. Reyes Vargas
earv3113@hotmail.com
*El autor es médico.