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Nuestros hermanos: súper-resistentes

 

Hola amigos lectores. “Pueden soportar temperaturas inferiores a los 270 grados bajo cero o superiores a los 150 grados centígrados. Y logran vivir sin agua durante décadas. Sobreviven incluso al vacío del espacio, como quedó demostrado cuando fueron lanzados en un satélite de la Agencia Espacial Europea. Y aguantan ser sometidos a una presión seis veces mayor a la que existe en el fondo del océano. Se llaman tardígrados u osos de agua, son animales microscópicos y acuáticos que viven en muchos ecosistemas del planeta”.

Ese hermano del reino animal, desconoce que el homo sapies de muchos países se asemeja a su capacidad de resistencia. Quizás no parecidas al del oso de agua, pero sí en su resistencia y fortaleza ante gobiernos que bajo el escudo de la democracia irrespetan a sus pueblos, pues es lo que menos practican. No es por ello extraño que cada vez los latinoamericanos pierdan la fe en su democracia.

Los poderes factuales e intereses oscuros se apoderan del gobierno. Se cumple con algunas “ofertitas distractoras”, pero la esencia de los problemas de pobreza, salud, desempleo, encarecimiento de la vida, ausencia de agua potable, transporte adecuado y educación en declive, están allí décadas tras décadas. Peligroso que la última encuesta de Dichter & Neira indique la fe ausente en la mayoría en los partidos políticos tradicionales.

Llama la atención que el CD encabezó la preferencia si las elecciones fueran hoy. Creo que las expectativas creadas sobre los delitos y acusaciones para con gobierno anterior con el pasar del tiempo pareciese se caen, lo que envía un mensaje quizás equivocado de que, o son inocentes o las investigaciones son fallidas. Además, se suma la falta de credibilidad años tras años en los tres poderes que dicen sustentar la democracia.

Definitivamente somos los panameños quienes podemos reencauzar estos malos rumbos. Nos toca “salir del closet”, pero no interpretándose lo que ello significa en la jerga popular. Así lo señala un columnista español frente al desdén ciudadano en su nación. Significa ser ciudadanos más comprometidos. Participativos. Críticos objetivos y creativos en propuestas. Honestos y responsables. No esclavos del hedonismo y la corrupción.

Nadie será nuestro libertador. En cada uno de nosotros a través de las vías pacíficas de la democracia está el hacer la revolución prodemocracia participativa (ausente en la práctica) y realmente representativa. De lo contrario nuestros grandes problemas sociales se acrecentaran y la vía pacífica podrá perder fuerza. Buen día.

Eduardo A. Reyes Vargas
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*El autor es médico.

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