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Con la llegada de los hijos también vienen las responsabilidades, una de ellas es dar inicio a la vida laboral si anteriormente no lo hicimos, esto no con el objetivo de obtener mayores riquezas sino para poder brindarle a esa criatura una vida cómoda.

Pero muchas veces el afán del trabajo nos impide pasar el cien por ciento del día en el hogar con nuestros hijos. Llegamos a casa en horas de la tarde o la noche completamente agotados y dedicamos poco tiempo de atención a nuestros sucesores, lo que para unos resulta algo simple y sin importancia, pero para otros es un gran obstáculo y sacrificio.

Pero, ¿cómo podemos lidiar con el trabajo y el tiempo que dedicamos a nuestros hijos? Una vez escuche que de nada vale estar las 24 de horas del día con los niños en casa, si no invertimos el tiempo en cosas positivas, de nada vale estar con ellos si no los escuchamos, si no los entendemos, si no le damos cariño a través de pequeñas acciones como un abrazo o un beso, aunque parezca tonto y creamos que no lo necesitan, siempre es necesario.

Es por ello que comprendí que el tiempo que dedicamos a nuestros retoños no se basa únicamente en la cantidad, si no en la calidad, hacer que esas pocas horas diarias que destinamos a ellos sean las más provechosas y llenen el vacío que no podemos llenar mientras estamos ausentes. De esta manera, logramos que ambas cosas se mantengan en total equilibrio.

Esto aplica no solo con los hijos, también se puede aplicar con el resto de la familia que esperan ansiosos nuestro regreso a casa, llegar siempre con una sonrisa y con miras a dar siempre lo mejor de mí, a pesar de no haber tenido un buen día en el trabajo, pese al estrés y al cansancio, ofrecer siempre un tiempo de calidad reemplaza la ausencia que dejamos durante todo la jornada.

La vida se nos pasa sin darnos cuenta y no vale la pena desvalorizar el más mínimo momento con nuestros seres queridos, todo se trata de ir por un camino sembrando semillas del bien para que en el futuro cosechemos los más grandes frutos, a pesar de la fatiga laboral que vivimos a diario.

Yessika Calles
YCalles@metrolibre.com

*La autora es periodista en Metro Libre.