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Como era de esperarse, los dirigentes criollos del movimiento homosexual internacional (LGBT+) han llevado ante la Corte Suprema de Justicia (CSJ), de manos de la firma Morgan y Morgan, un recurso que abriría la Caja de Pandora de las calamidades modernas, entre ellas, el mal llamado “matrimonio igualitario” entre personas del mismo sexo; pero de distinto “género (?)” y sentimientos u orientaciones sexuales, como ellos mismos explican.

Desde el siglo pasado, mediante manejos políticos turbios, inspirados en la neomarxista ideología de género, los activistas LGBT+ han logrado confundir, en numerosos países, a magistrados y políticos para obtener el reconocimiento legal del “matrimonio igualitario”. Panamá es uno de los pocos países que se han mantenido firmes ante estos ataques que irrespetan la institución del matrimonio y lo convierten en una burla inaceptable que ofende la memoria de nuestros matrimonios y el de nuestros padres.

Como vicepresidente y canciller del gobierno pasado, Juan Carlos Varela, junto con el entonces representante en la OEA, Guillermo Cochez, lograron detener la maniobra de la organización LGBT+ para imponernos esa política antifamilia. Solamente Varela y el presidente de Paraguay, Horacio Cartes, se han atrevido a detener ese avance del homosexualismo político en América Latina. El “matrimonio igualitario” no viene solo. El siguiente reclamo es el de la adopción de niños. Se reclama en nombre de la no discriminación y suelen sustentarse con falsos estudios (comprobado) y enfoques antropológicos basados en la ideología de género.

¿Veremos el matrimonio con animales? Sería el paso lógico con las premisas de género. Los beneficios obtenidos en el matrimonio normal, hombre–mujer, pueden obtenerlos la pareja homosexual mediante acuerdos y contratos legales. El matrimonio homosexual es un capricho muy afeminado. Pero, felizmente, no todo es calamidades. Recientemente, en México, la Cámara de Diputados rechazó, 19 votos a 8, la iniciativa del presidente Enrique Peña Nieto de reformar la Constitución para reconocer el matrimonio homosexual. Este rechazo es la primera gran derrota del movimiento LGBT+ en Hispanoamérica. Debe considerarse, también el enfoque anunciado hacia los valores tradicionales que favorecerá el nuevo gobierno estadounidense. La firma Morgan y Morgan atiende su trabajo. Los magistrados han de atender el suyo, cuyo ámbito tiene que ver con el bien común.

Miguel A. Espino Perigault
espinomiguel21@gmail.com
*El autor es comunicador social.