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Hace poco estuve caminando por el pueblo de Antón, aquel que vio nacer a mi padre y donde se asentaron familias ilustres: Patiño, Ponce, Aguilera, Bernal, Véliz y otras que toman parte en la historia de Panamá. Frente a la iglesia que acoge al Cristo de Esquipulas, que visitamos mientras mi abuela vivió, llegaron a mi memoria pasajes contados por mi padre, quien pese a su modestia sentía orgullo de su linaje de patriotas.

En mi niñez escuché, innumerables veces, como mi apellido estaba amalgamado a Antón y a educadores y dirigentes liberales que aportaron su cuota de sangre en la lucha por mejores días. También, al surgimiento de la república, a la guerra entre liberales y conservadores, a Victoriano Lorenzo y a Belisario Porras. Figuras que conocí a través de los relatos de mi padre, antes de ir a la escuela. Heliodoro Patiño R., miembro de la Constituyente de 1904; Manuel Patiño, Diputado; Alfredo Patiño Rangel, Diputado y Gobernador de Coclé; ‘Lolito’ Patiño, Alcalde de Panamá; Manuel V. Patiño, ministro, Galileo Patiño, educador y escritor, figuran en los libro de historia. Sus descendientes siguen destacándose en las letras, la política, la ingeniería, la docencia y otras ciencias, haciendo patria.

Mi tía Teresita solía hablar de su abuelo, Manuel Patiño Núñez, emparentado con el cartagenero Rafael Núñez, político y escritor que ocupó el cargo de Presidente de Colombia. ¡Cuántos recuerdos en este mes de la patria! La Revista Lotería, de Octubre de 1962, dedica dos páginas a mi abuelo Alfredo, a quien el inolvidable Jorge Conte Porras incluyó en su Diccionario Biográfico de Panamá. Alfredo Sinclair Jr. ĺe denomina viejo caudillo, que ostenta el grado de Coronel tras muchos sacrificios y “una hoja de servicios limpia de toda mácula”, en nota sobre el centenario de Coclé. Simeón C. Conte hizo la esquela que lo describe como “un genuino caballero, no sólo ante la sociedad … sino también en los vaivenes de nuestra política criolla tan árida y mezquina”.

Mi abuelo participó en la Asamblea Nacional de 1914-1918 que creó los códigos Civil, Penal, Judicial, Comercial, Administrativo, Fiscal y de Minas, en el apogeo del liberalismo panameño. No obstante, los Patiño merecen que los historiadores les hagan justicia, porque. como diría Porras “Se nos atribuye a los panameños la característica nacional, de no ganar ni perder reputación, y esto es realmente triste, porque en materia de honra hay que distinguir entre quien la tiene, quien la ha perdido y quien no la ha conocido jamás.”

María Teresa Patiño Amor
mariapat62@gmail.com
*La autora es comunicadora social.