Elecciones de vida o muerte en USA

En las cercanas elecciones presidenciales de los Estados Unidos se juega muchísimo más que el futuro de ese país como potencia mundial modelo de democracia liberal; imperfecta; pero hasta ahora irreemplazable.

Está en juego la civilización occidental que el mundo ha reconocido por sus valores de raíces judeo-cristianas y greco romanas. Raíces que dieron forma y frutos cristianos saludables (algunos podridos) en ese gran país, por la positiva visual política de sus “padres fundadores”.

Pero, como se lee en Hamlet, de Shakespeare, de que ‘hay algo podrido en Dinamarca’; referida la denuncia inmoral a Estados Unidos, aquella apunta hacia la candidata Hillary Clinton y a su mentor Barack Obama y los sucios intereses que sirven.

El contrincante de Hillary, el sorpresivo y sorprendente Donald Trump, semeja un San Francisco de Asís frente a una Caperucita Roja vestida de modernidad y capaz de comerse a los lobos que la acechan.

Clinton es, hoy día, la principal representante mundial de lo que se conoce como “la cultura de la muerte”, que apunta a la destrucción de los humanos con el aborto como supuesto derecho y a la destrucción de la familia, al apoyar el llamado “matrimonio igualitario” y demás expresiones de la cultura de género, calificada, en la Iglesia Católica, como la mayor amenaza a la humanidad.

La propaganda contra Hillary ha dejado en claro la mediocridad, torpeza y corrupción de ella como política. Aunque, estas notas negativas no asustan a nadie en ninguna parte del mundo.

Para hacer más amenazadora la situación, tras las elecciones presidenciales, quien triunfe tendrá la facultad de nombrar tantos magistrados de la Corte Suprema de Justicia de la nación, que darían a esa institución el sello provida o el sello promuerte, que distingue al candidato.

Ya se sabe qué esperar de Hillary. También se conoce la posición de Trump. Basta con saber que Trump y su compañero a la vicepresidencia, se han comprometido con la defensa de la vida del no nacido y con la de la familia normal.

Hay que pensar como sugirió un cardenal norteamericano sobre los candidatos. Dijo que ninguno de los dos son perfectos: pero que el votante no debe olvidar su deber de defender la vida humana. Ergo…

Miguel A. Espino Perigault
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*Comunicador social.

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