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El vacío en TV y lo rescatable

Los programas llamados realitys se han convertido en los últimos tiempos en lo más llamativo para las producciones televisivas en Panamá. Estos productos son más vistos por jóvenes, que desatan en sus redes sociales todo tipo de reacciones a favor o en contra de sus preferidos.

Sin embargo, también hay que ver la parte más madura de la teleaudiencia que, a lo mejor, no puede deshacerse del bombardeo y que deben compartir hasta cierto grado con las armazones de programas, que evidencian tecnología y mucho empeño en el bienestar del negocio televisivo.

Sin embargo, entre ‘Esto es Guerra’, ‘Calle 7’ y otros ‘Wichis’, más lo que viene en cables, se nota un vacío enorme en la pantalla chica, que se ha tratado de llenar con deportes y en una línea marcada por el fútbol, tanto internacional como nacional.

Producciones como las de Martínez Blanco, el Tío Yeyo y en planos humorísticos (internacional) Tres Patines, El Chavo del Ocho, por mencionar algunas que quedan en la memoria, ¡uff...que va! no hay algo que diga estamos cerca, ni aunque se hable de modas retro.
Falta el talento para llenar esas series y esfuerzos para apostar a creaciones más familiares y educativas a la vez, que no caigan en la TV-tarde-sexy.
Tan pronto se pasa uno por estos canales nacionales te encuentras con las presentaciones que más bien parecen encomendadas por Cupido para emparejar a los participantes. Algo así como 12 Corazones, pero en batallas.

Así se ve una televisión panameña hoy día, en que si hay algo rescatable son las combinaciones folclóricas que transmiten varios canales y en eso hay que anotar el trabajo que llevan: ‘A lo panameño, está más bueno’; ‘Hecho en Panamá’; ‘Raíces’ y ‘Allá onde uno’. Todos aportan en algo, no solo por los encuentros con lo autóctono, sino resaltando lo nuestro, en tiempos en los que se cree en el turismo interno y existe una población foránea a la que hay que enseñarle lo saludable de la campiña en su esplendor, con ferias, patronales y la música heredada de los ancestros, en los grandes festivales como el de La Mejorana en Guararé, El Manito y tantos otros que tenemos a lo largo y ancho del país.

Crispín Chavarría
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*El autor es periodista en Metro Libre.

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