LOGOML

El país de las maravillas

 

Es difícil por no decir imposible, hacerme de la vista gorda y no mirar los múltiples problemas sociales de Panamá, producto de la incapacidad de funcionarios estatales, que contrario a la opinión de la mayoría, consideran que vivimos en “el país de las maravillas”. El cacareado slogan “el pueblo primero”, se ha quedado a lo último, ahogado en problemas de basura, falta de agua potable, carreteras en mal estado, miles de docentes sin cobrar, servicios deficientes de salud y falta de medicamentos y particularmente debido a la deficiencia administrativa del gobierno.

Creo sin temor a equivocarme, que los problemas sociales han crecido en el país, no por falta de voluntad en resolverlo por parte del presidente Juan C. Varela, sino porque al grupo de elegidos para acompañarlo a dirigir la cosa pública, el “esmoquin de talento” le quedó grande. Es doloroso ver a miles de educadores de áreas de difícil acceso, mendigar de agiotista en agiotista, dineros para sobrevivir el día a día.

Las excusas baladíes de las ministra de educación, Marcela Paredes ante esta falla mayúscula, desnudan a todas luces su incapacidad para ocupar el puesto. Aunado a lo anterior, las calles, parecen cráteres lunares y el ministro del Obras Públicas, echándonos cuentos con mayor ciencia ficción que las obras de Julio Verne.

Y poniéndole la cereza al pastel la administración de la Caja de Seguro Social haciendo gala de la falta de medicamentos, deficiente servicio de citas, alquiler de ambulancias, licitaciones y comprar no muy transparentes, y viajes de placer disfrazados de misiones oficiales.

Paralelamente, el tema de la seguridad, se despunta afectado por jubilaciones especiales para los directivos de los estamentos de seguridad, el incremento de los casos de violencia en las calles, robos, hurtos y abusos policiales.

Y qué decir de la Corte Suprema de Justicia y la Asamblea Nacional que mantiene un concubinato escandaloso, que permite el encubrimiento de las faltas de algunos magistrados y diputados, junto a un grupo de allegados al gobierno.

Es poco lo que ha hecho el actual Gabinete Presidencial que al conjugarse con la falta de divulgación de los principales proyectos estatales, lo ubica en uno de los más incapaces de la era democrática.

El tiempo se le acaba al presidente Varela. Cerca de dos años y medio le queda para que a este gobierno no lo pare nadie. Ojalá que el remedio no resulte peor que la enfermedad.

Aquilino Ortega Luna
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
*El autor es periodista.

ImprimirCorreo electrónico