Escrito por el


Es un fenómeno, una enfermedad contagiosa difícil de curar, es un virus que se propaga, contamina, infecta, intoxica, pudre a la sociedad, a la familia, al hombre mismo, su poder es único, es el hongo de la corrupción que como una nociva y letal bacteria emponzoña a todos los que son expuestos.

Desde hace varios años hemos hablado de este virus. Cada gobierno nos promete amagos tímidos de hacer lo necesario para combatirlo, de buscar y ejecutar, lo que en términos médicos sería la vacuna, el antídoto o en expresión de mi abuela, el remedio o el purgante eficaz contra la peste que amenaza seriamente la salud del Estado y la familia panameña.

Sucede que en Panamá la corrupción es el pan de cada día. No se puede ir a una institución pública a resolver un simple problema o buscar información básica, abierta, publica, que no se encuentre con el funcionario indolente, despistados, que no le interesa realizar su trabajo medianamente eficiente.

Exigen trámites engorrosos, excesivos y documentación redundante que son el caldo de cultivo adecuado para que germine la bacteria, el hongo de la corrupción. Allí aparece la mano amiga que se ofrece a resolver los nudos del sistema que nos ahoga a cambio de unos dólares.

La corrupción es fenómeno nocivo, perverso que afecta al sector público como a las empresas privadas. Es el saqueo del patrimonio del Estado, que va desde el ofrecimiento y la recepción de sobornos, coimas, hasta la malversación y la negligente asignación de fondos y gastos públicos; la subvaluación o la hipervaluación de precios, el tráfico de influencias, el uso de la fuerza pública en apoyo de dudosas decisiones judiciales; las sentencias parcializadas de los jueces; favores indebidos o sueldos exagerados de amistades, familiares a pesar de su incapacidad.

Los concursos, licitaciones públicas amañados, compras de materiales, la indebida o sesgada supervisión o calificación de las mismas; la compra de instrumentos, de armas de mala calidad y una larga etcétera.

Melquiades Valencia
melquiades.valencia@gmail.com
*El autor es periodista.