El doctor Oz y demás

Buen día. Nunca estaremos en contra que la población conozca más sobre su salud y las enfermedades. Además de los tratamientos idóneos para sus malestares.

En nuestros diferentes medios de comunicación se proyectan “expertos” en materia de medicina que pretenden hacer docencia a nuestro pueblo.

Si esas enseñanzas están basadas en estudios serios y no en pseudoestudios o falacias, enhorabuena. Pero de ocurrir lo último solo se confunde a la población y esos es dañino. Uno de esos personajes el doctor Oz. Que es muy comentado por pacientes y otras personas en Panamá. El colega no radicado en nuestro terruño, ha sido cuestionado en su país y en otras naciones porque algunos de sus consejos no tienen la evidencia científica. Así lo informan algunos medios internacionales, como la revista ‘British Medical Journal’.

Algunas medicinas complementarias si llenan este requisito, pero otras no. Al igual que el famoso doctor Oz, existen personas no idóneas dando consejos que sustentan en la verdad científica. Todo ello es muy peligroso. Realmente no sabemos cuántas hospitalizaciones, descompensaciones de enfermedades o muertes surjan por seguir indicaciones no veraces. Creo que hay un vacío de la academia médica, de las asociaciones y de instituciones garantes de la salud que deben aclarar cuando una mentira se intenta vender como una verdad.

Una debilidad de nuestra atención como médicos, y resaltada a nivel mundial, pues ocurre en muchas naciones, es la ausencia de una verdadera comunicación médico-paciente. Da margen a que los “brujos” y demás estén explotando a los ciudadanos. El profundizar la ignorancia o el desconocimiento sobre salud y enfermedad en nuestra población no es ético. Esperemos que en el transcurrir del tiempo surjan las verdades médicas sustentadas en estudios que cumplen todo el rigor de la investigación y vayan en esa forma alejando a nuestros ciudadanos de la pseudociencias.

Ni el Dr. Oz ni los pseudo científicos me preocupan en mi práctica médica diaria, pues la educación continuada y persistente me permite alumbrar, como otros colegas, las penumbras y oscuridades que a veces provocan en forma irresponsable. Queda en su libre albedrío seguir viéndolos o escucharlos.

Hasta pronto.

*El autor es médico.

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