Del amor al dinero

Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro. Las noticias hacen evidente que el Dios dinero gana más adeptos, que lo veneran sin medir consecuencia alguna. La avaricia los carcome, nada es suficiente.

Llegada la oportunidad buscan sacar provecho a su posición. Ese deseo loco, descontrolado, lleva a la ruina moral y social. Es un cáncer que consume a sus víctimas. En los últimos acontecimientos queda en evidencia que la idolatría al dinero está llevando al despeñadero a personas, familias y sociedades. El dinero puede ofrecer bienestar, pero también destruye. Sino veamos a nuestro alrededor, cuántas familias se enfrentan por herencias, cuántas han sido vinculadas a escándalos que parecen no tener fin.

Padres, hermanos, cuñados, primos, esposos se prestan para hacer mayor esta madeja que asfixia la esperanza de todos. En el mes del amor fijemos nuestros ojos en aquello que no se puede comprar, paz, amor, salud, felicidad, integridad, respeto, entre otras.

María Teresa
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*Autora es comunicadora

 

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