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Buenos días. No hay duda que la corrupción es la enfermedad social súper maligna que sufren la mayoría de los países del mundo, con escasas excepciones. Organismos internacionales financieros, la propia iglesia católica y otras instituciones, así lo reconocen. Destacan las muertes que sobre la tierra ocasionan además de otras secuelas al ser humano, sobre todo el sumido en la pobreza y, quizás hoy también, el perteneciente a capas medias. Los escenarios para practicar esta letal costumbre son en ámbitos públicos, privados o mixtos. Un grupo de investigadores la han hecho objeto de estudio. Más allá de la sociología y otras ciencias sociales, las neurociencias y las herramientas tecnológicas de estudio de imágenes han permitido descubrir que la corrupción se convierte en un estado de adaptación en el delincuente. El estudio denominado ‘The brain adapts to dishonesty’, publicado en la revista Nature, de gran prestigio, descubre que las transgresiones desde pequeñas hasta las más escandalosas, pasan por un proceso adaptativo, que se proyecta en áreas cerebrales tan importantes como la amígdala, área de las emociones. Se usa la resonancia nuclear magnética. Poco a poco cometiendo la corrupción “menor”, voy perdiendo mis valores de autocensura y termino en un cinismo adaptativo que me lleva a peores conductas. Eso significa que el que empezó a ser deshonesto en pequeña escala en el desempeño de sus responsabilidades públicas o privadas cotidianas proyecta lo que será como persona, sobre todo ocupando posiciones gubernamentales sin distingo de jerarquías. Por sus frutos… Un libro que describe mucho sobre esa práctica en nuestra América se denomina ‘La corrupción pública en América Latina manifestaciones y mecanismos de control’ de José María Rico y Luis Salas. Publicado hace años pero con más vigencia hoy. Puede accesar a él en Internet. Bueno, al final ese estudio de colegas ingleses, aporta explicaciones a esa insana conducta que observamos en nuestro Panamá. ‘In crescendo’ y sin distingo de clases sociales. Podemos entender que ocurre en ámbitos públicos-privados de nuestra nación. No lo cree? Recordemos el concepto de corrupción. Significa la acción de corromper, o sea de echar algo a perder, de ocasionar su pudrición o perversión. La corrupción en la política, se refiere a funcionarios que usan la función pública para beneficio propio, y no para satisfacer el bien común, siendo esta última razón, por la cual fueron electos para esos cargos. Hasta pronto. Gracias por dedicar estos minutos a la lectura.

Eduardo A. Reyes Vargas
earv3113@hotmail.com
*El autor es médico.