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Muy a pesar de los informes y advertencias de los expertos de las consecuencias del cambio climático en el mundo, desde hace años, los panameños aún somos un tanto incrédulos sobre el tema y sus secuelas en nuestro Panamá. Hemos observado, los que ya tenemos más de 70 años, cómo el clima cambió en Panamá.

El veranos que se extendían hace años desde casi noviembre a abril han desaparecido con ciclos más cortos en su aparición y duración. Noviembre supera en lluvias al octubre del pasado.

Sequías extensas o inundaciones no conocidas. Hemos sufrido desastres que antes no ocurrieron. Deslizamientos de tierra más frecuentes. Los huracanes o tormentas han tenido ciertas variaciones en sus potencias devastadoras y en sus cursos. ‘Otto’ es un ejemplo de esos cambios. Gracias a Dios no pegó tan frontal a nuestra nación.

Eso indica que debemos estar preparados para las secuelas del cambio climático e, inclusive, terremotos. Dios nos proteja y aleje de esas no descartables posibilidades.

Lo lamentable en esta experiencia reciente es cierta indolencia de algunos panameños que se dedicaron a crear pánico y terror a través de redes sociales. Imperdonable y solo obedece a mentes con algún trastorno de la personalidad. No sé cuantas personas con enfermedades crónicas o de salud mental se han descompensado ante una campaña enfermizas. Esas acciones pueden ocasionar muertes. Sépanlo.

La primera seguridad de nuestras vidas es nuestra responsabilidad. Luego le siguen las políticas gubernamentales que nos protejan como ciudadanos. La imprudencia en algunas ocasiones es la verdadera causa de nuestra muerte o enfermedades.

No debemos retar a la naturaleza y menos a nuestra salud física y mental. Ante algunos eventos como estos imprevistos, se impone la prudencia y el fortalecimiento y creatividad en materia de políticas de seguridad nacional.

No usemos nuestras discordias para hacer daño a seres inocentes que ya no están con nosotros. Y menos a la clase pobre, la mayormente sufrida víctima de estas situaciones y otras. Que la sensatez vuelva a nuestra nación. De lo contrario, seguiremos siendo un país enfermo y en lamentable ascenso de varias patologías. Felicitaciones a esos funcionarios que exponen sus vidas, han ayudado a los desamparados en el terreno de los desastres.

Eduardo A. Reyes Vargas
earv3113@hotmail.com
*El autor es médico.