¿Subsidios acaban con el buen juicio?

Hace unos días leía una noticia que aseguraba: “Los suizos rechazan recibir un plan social sin trabajar”. Me llamó la atención y decidí buscar más información para ver de qué se trataba. Resulta que en ese país hicieron un referendo el año pasado, en que los gobernantes proponían una mensualidad de 2.533 dólares para adultos y 634 dólares para menores de edad.

En la consulta ciudadana, cuatro de cinco personas votaron que no, se rehusaron a recibir fondos sin hacer nada. La gente que se le consultó explicaba que esa “paga” fomentaba la vagancia y no el esfuerzo que se debe tener para salir adelante.

Me pregunto qué pensarían mis coterráneos si en nuestro país se propusiera algo similar, qué habrían respondido los “panameñitos vida mía”. Imagino que la respuesta es obvia, por la cantidad de personas que actualmente reciben un subsidio y que cierran las calles exigiendo que les resuelvan hasta el mínimo problema que tienen en sus hogares.

Con el pasar de los años hemos visto como se ha desvirtuado esta “ayuda” y algunas personas la utilizan para adquirir cualquier otro bien que no sea indispensable.
Menores embarazadas, jóvenes que delinquen, estudiantes de escuelas públicas que con tan solo llegar al “3.0 pela’o” tienen derecho a una beca universal y si el maestro no les regala el ansiado punto, entonces van los padres de familia a pegarle al docente porque “le dejaron al hijo”. ¿A dónde vamos a parar como sociedad? ¿En dónde quedó eso de no les des el pescado, enséñales a pescar?

Sí, hay algunos políticos que consideran que tener al pueblo contento, con muchas ayudas sociales, es lo mejor para que en los próximos periodos esa gente vote por ellos; pero también hay que tener dos dedos de frente y ser responsables de nuestros actos sociales.

Cómo un padre que no trabaja y recibe una contribución puede exigirle a sus hijos que estudien para que sean alguien en la vida, deberían dar el ejemplo y seguir los pasos de los suizos que rechazaron esa oferta que promovía la holgazanería. ¡Ah!, pero como aquí impera la mal llamada práctica del juega vivo, si no lo aceptas eres un ‘pendejo’. Necesitamos cambiar, hay que leer, documentarse y no estar solo metidos en nuestra burbuja.

Eso de tirar a la basura un juego de enciclopedia completa, como mostró un locutor de radio, demuestra cuál es nuestra idiosincrasia. Preferimos ver programas sin sentido que leer un buen libro.

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