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Panamá avanza en técnicas de trasplantes de hígado de donantes vivos a niños

Las escenas en las que padres de un menor con enfermedades hepáticas salen a la calle a pedir donación para un trasplante en el exterior, pronto llegará a su fin con el proyecto de Trasplante Hepático de Donante Vivo Relacionado Aplicado en Pediatría, que desarrollan la Caja de Seguro Social (CSS) y el ministerio de Salud (MINSA), con el apoyo de entidades de salud privadas.

El director médico del Hospital de Especialidades Pediátricas, Dr. Luís Romero, informó que el proyecto, que presenta un significativo avance, se encuentra en la fase de coordinación, en la que se está trabajando con la fundación Valle de Lili, de Colombia, en la capacitación del equipo multidisciplinario de salud que realizará los trasplantes en Panamá.

Reveló que los integrantes del equipo han viajado a Colombia a observar y participar en los procedimientos para ser acreditados como médicos de trasplante hepático pediátrico; posteriormente, los médicos del Valle de Lili vendrán a Panamá para realizar las primeras operaciones en conjunto y finalmente establecer un programa autosuficiente con galenos panameños.

Destacó que afortunadamente la incidencia de esta enfermedad en los niños no es muy alta, pero es tiempo de que nuestro país tenga la capacidad de brindar respuestas a esta población, especialmente a los infantes cuyos padres no tienen la capacidad de cubrir los más de 100 mil balboas que es el costo estimado de estas intervenciones en el exterior.

Por su parte, el Dr. Norberto Carreño, coordinador clínico del programa de Trasplante de Hígado de la CSS, indicó que el trasplante hepático en niños tiene una característica diferente al de adultos, porque este último se realiza con donantes fallecidos y en el pediátrico no se depende de un donante fallecido, ya que los padres, tíos, primos u otro familiar adulto pueden donar una porción de su órgano.

“Con este proyecto podremos realizar entre uno y cinco trasplantes al mes, ya que el único limitante era el recurso humano, que actualmente se está formando”, señaló Carreño.

Destacó que al trasplantar a los niños en edades cortas, uno o dos años, se evita el deterioro del órgano donado y además se evita tener que trasplantarlo nuevamente a los 16 o 20 años.

Las declaraciones de los galenos se dieron durante el simposio de Trasplante de Donante Vivo, en el que se abordaron temas como “Revisión de trasplante hepático pediátrico, una visión clara de la cirugía”, “Isquemia reperfusión y solución de preservación” y “Aspectos a tener en cuenta en el trasplante de donante vivo” , entre otros.

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